“La alta prevalencia de enfermedades degenerativas ha llevado a buscar soluciones en los alimentos, con el fin de mejorar la calidad de vida y realizar promoción de la salud”. Así comenzó la ponencia de la doctora María José Santi Cano en su ponencia “Los nuevos alimentos en la dieta. Los superalimentos”, que pronunció durante los cursos de verano de la Universidad de Cádiz celebrados del 7 al 9 de julio pasado. El Seminario llevaba por título “La Ciencia de la Gastronomía y la salud de los fogones. Retos de una nueva alimentación”.

María José Santi es  especialista en endocrinología y nutrición, y profesora titular de Nutrición y dietética de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Cádiz (UCA), y en su exposición señaló a estos nuevos alimentos como buena opción para incluir en nuestra dieta por sus efectos antioxidantes, complementando nuestra alimentación, pero no para sustituirla.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, los nuevos alimentos son aquellos que no han sido consumidos en gran medida por la Unión Europea, antes del 15 de mayo de 1997, fecha en la que entró en vigor el primer Reglamento sobre nuevos alimentos. Pueden ser  a) de reciente creación (producidos con nuevas tecnologías)  y b) consumidos tradicionalmente fuera de la UE (originarios de otros países).

Para la UE, estos alimentos deberán ser seguros, estar etiquetados correctamente, ser nutricionalmente ventajoso para el consumidor. Hay  evidencia científica acerca del papel de los superalimentos en ensayos clínicos, experimentación animal y estudios celulares.

Veamos un resumen de estos alimentos:

EL TÉ: en diferentes variedades. El verde es el menos procesado y de más propiedades. Destaca del té su intensa actividad antioxidante. Beneficioso para prevenir enfermedades cardiovasculares, neurológicas y el envejecimiento. Mejora síntomas enfermedades neurológicas. Tiene además efectos antihistamínicos y antiinflamatorios, y mejora la salud de hueso y dientes.

ARANDANOS AZULES: (frescos o secos), ricos en polifenoles, de fuerte acción oxidante. El arándano rojo es beneficioso para las vías urinarias, baja la presión arterial, con 150 g semanales, acelera el metabolismo y previene el cáncer.

JALEA REAL: producido por abejas jóvenes, es un suplemento nutricional para personas debilitadas.  Contiene vitaminas B y minerales.

ESPIRULINA: efecto sobre la glucemia, con bloqueos en células. Es un alga comestible de agua dulce.  Crece principalmente en lagos alcalinos ricos en metales y metaloides. Proteínas y vitamina B12.

KÉFIR: leche fermentada, para intolerantes a la lactosa, para la buena digestión, disminuye el colesterol. Vitaminas complejo B. Facilita la digestión y los movimientos intestinales. Antioxidante, reduce el colesterol.

MACA: Raiz que crece a grandes altitudes en América del Sur. Suplemento dietético. Vitaminas B, C y E, zinc, alcaloides, etc. Acción antidepresiva, bien para la menopausia.

SEMILLAS DE CHÍA: Su consumo se asocia al descenso de la presión arterial. Reduce el riesgo de enfermedad vascular.

QUINOA: origen América del Sur, con todos los aminoácidos, es un seudocereal. Vitaminas y minerales.

CACAO: Abundancia en polifenoles, reduce presión arterial y aumenta nivel HDL. Es muy calórico.

BAYAS DE ACAI: Frutos de una palmera de la Amazonia. Suplemento dietético, acción anti-inflamatoria, antioxidante.

BAYAS DE GOOJI: del Tibet. Gran aporte de vitamina C, además de vitamina complejo B. Fortalece sistema inmunológico. Regulan la glucemia. Prevención cáncer estómago.

RAIZ DE JENGIBRE: de Asia del Sur, potasio, zinc y polifenoles,

GRANADA; sube el colesterol bueno, HDL. Polifenoles, taninos y vitaminas.

Estos nuevos alimentos suelen aportar bajo contenido calórico.

Y junto a los beneficios que aportan, hay que indicar que hay algunos que pueden tener un efecto adverso sobre la salud consumidos como suplementos, por lo que deben estar dentro de una dieta variada y equilibrada.