Tuvimos suerte de que nos tocara un día de calor llevadero, como para ir y volver andando al centro y no nos pesara la digestión del almuerzo. El lugar está en lo más céntrico de Sevilla, entre Plaza de El Salvador y calle Entrecárceles, en el bajo de un bello edificio modernista. Los Corales es un establecimiento con encanto, de alto techo, de solo quince mesas, de alegres cristaleras que ven el exterior y además, es miembro del grupo hostelero La Raza, que no es poco, desde hace unos dos años.

Pero además de su especial estética, tiene una cocina seria y funcional, que en invierno mantiene abierta toda la tarde para adaptarse a los horarios de los turistas que visitan la ciudad. 

Los Corales acaba de cambiar la carta, no demasiado larga, con tapas ligeras y tradicionales y platos de carnes y pescado para compartir. Son tapas sencillas que siempre son bien acogidas, pero que deben tener su punto de calidad y elaboración. Hay que subrayar la decoración del mobiliario y sobre todo de su menaje, moderno y de buen gusto.

Comenzamos el almuerzo con tres tapas tradicionales pero que son indicativos de la buena o mala cocina: ensaladilla de langostinos con mayonesa de su coral; croquetas caseras de jamón ibérico y pulpo a la brasa de paté al Tía María y salsa de manteca colorá. Las tres estupendas, y la ensaladilla genial, porque está todo reducido y hace que los sabores del marisco se concentren y fusionen.

Para la segunda parte, pedimos una ensalada de tomate kumato con burrata, vinagreta y albahaca y un risotto de parmesano con setas de temporada, que se prepara al momento, y que nos encantó. Los platos están muy bien presentados.

En vinos por copa, nos decantamos por el 6+6 de Bodegas Felisa, un tinto con 60% tempranillo y 40% uva syrah que ya conocimos en la sierra de Cádiz, con 9 meses en barricas de roble francés. 

Y entre los postres –de elaboración propia-, pedimos el llamado “homenaje a la torrija sevillana”, con pan de brioche caramelizado en un toffee, con helado de azahar.

Los Corales aporta estética elegante como muchos establecimientos de la zona de El Salvador, pero su gran apuesta es la de ofrecer una cocina fresca, moderna, seria  y con toques regionales, además de vinos andaluces.

Un ejemplo más, en la línea de la orientación del Grupo La Raza.

Muy recomendable.