No hace mucho, en Diario de Cádiz, el periodista Pepe Monforte habló de las “especies invasoras” que crecen y se multiplican en las vitrinas de los freidores gaditanos. Se refería a frituras incluidas junto a las presuntas piezas pescaderas, como son las croquetas y las empanadillas, de dudoso origen. Trozos que forman parte de las bandejas de fritos que se comen con avidez sin distinguirse apenas la especie ni el sabor. En fin…. pero algunos freidores tienen una clara orientación de producto y lo defienden. Y eso es bueno para Cádiz.

Pocos meses lleva abierto en el mercado central El Freidor del Mercado, un lugar dónde fríen pescado y solo pescado, porque viene del propio mercado de abastos, además de algunos mariscos. La pescadilla es pescadilla, el cazón lo es en adobo y los boquerones se estrenan también en las freidoras con que cuenta este negocio de la familia Coucheiro, con una larga experiencia en el mundo de la pescadería.

Puntillitas de verdad (y no congeladas), ortiguillas frescas, huevas y tortillitas de camarones, son algunos de los productos que comercializan. Pescado que pasan por sus manos con un mínimo procesado, y que ellos se ponen a limpiar con sus propias manos.

Pescao frito en papel de estraza, que chupa la grasa del aceite, listo para disfrutar o para llevar a casa. Una de las señas de Cádiz que se había convertido en una especie en peligro de extinción, salvo gracias a tres o cuatro sitios que lo tienen de calidad en materia prima y en buena técnica y condiciones de fritura.

¡Larga vida al buen y fresco pescao frito de Cádiz!, y larga vida a su selección pura, sin añadidos extraños.  

El freidor del Mercado exhibe con transparencia su mercancía en sus vitrinas refrigeradas. Es un negocio duro pero que hace buenos clientes, porque  todos vuelven, los de Cádiz y los de fuera. Y es que el buen pescao frito engancha, a mí por lo menos.

Espero sugerencias de otros buenos freidores en Cádiz, para recomendarlos cuando me pregunten.