Interesante noticia la de Directo al Paladar sobre algunos alimentos –procesados siempre- cuya publicidad nos redirige a dietas de adelgazamiento. De hecho algunos amigos me han dicho que los consumen dentro de un régimen restrictivo en calorías, incluso indicados por profesionales de la salud. Y eso ya me deja un tanto perpleja.

Los alimentos que enumera la noticia son un total de once (una propuesta, supongo que habrá algunos más), y que traen una fama de hipocalóricos, pero que tienen un mal perfil nutricional o calidad, porque algunos pueden ser incluso perjudiciales. Son alimentos que se autodenominan “dietéticos” y que además se ponen de moda. 

Alimentos que indican “sin azúcar”, “light” o “integral” y que son acogidos por muchos consumidores como milagrosos o adecuados para bajar peso, pero que no dejan de ser procesados anunciados por la poderosa publicidad alimentaria.

Éstos son los alimentos indicados en Directo al Paladar:

Refrescos light o “sin azúcar”. Mucha gente los pide. No tienen calorías pero llevan edulcorantes, tienen un sabor muy artificial y no ayudan a saciar. Una bebida que no aporta absolutamente nada. Alternativa: el agua o las infusiones.

Barritas de cereales y proteínas. También se han puesto de moda, porque al parecer las tienen todos los supermercados. Algunos incluso con la vocación de sustituir comidas… dice el artículo que llevan muchos azúcares, chocolate y harinas refinadas. Por tanto no son nada saludables. Alternativa: los frutos secos sin pasarnos.

Cereales de desayuno, muesli o granola comercial. Estos productos nos los han “colado” como imprescindibles para el desayuno. Y que conste que yo también se los daba a mi hijo pequeño, pensando que eran fuente de energía y de vitaminas; pero abundan en azúcares y grasas malas. Parece ser que venden cereales integrales, que serían los más aconsejables, pero sin abusar para el control de calorías. Alternativas: tostada de pan integral con aceite en su medida.

Tortitas de arroz o maíz crujientes.– Son una especie de galletas para entretener el “hambre”. Pero llevan cereales refinados y sal, junto a sabores artificiales. Alternativa: un trocito de queso fresco.

Zumos y batidos comerciales o caseros.– Ya conté en su momento que en casa –después de muchos años haciéndolo por la mañana- hemos dejado de preparar zumo de fruta, y ahora la tomamos entera para desayunar. Los zumos no sustituyen a la fruta y verdura. Y para adelgazar tampoco sirven, porque además no llevan la necesaria fibra. Alternativa: una naranja troceada o un plátano.

Galletas y dulces sin azúcar, integrales o con fibra (casera incluso).- No olvidemos que todos ellos son alimentos superfluos, innecesarios y no convienen si queremos perder peso. Las versiones industriales, como ya sabemos, llevan aceites insanos. Mejor olvidarlos. Para los dulces hechos en casa debemos practicar un consumo moderado. Alternativa: una torta de aceite sin aditivos, como antes.

Yogures y postres lácteos (no naturales). El yogur es un alimento muy saludable y beneficioso para nuestro sistema digestivo, pero solemos confundirlos con el concepto de postre, y compramos los que traen azúcares, grasas, aromas de fruta, etc., que nada tienen que ver con el yogur o lácteo fermentado. El yogur es así, de sabor agrio y sencillo, no es un dulce. Alternativa: yogur natural o blanco siempre.

Ensaladas comerciales o salsas.- Las tienen en las tiendas de comida rápida en sus menús y también envasadas y listas para tomar. Dice Directo al Paladar que algunas –por sus salsas- podrían hacernos incluso engordar. También es cierto que suelen llevar ingredientes de baja calidad como pollo frito, bacon, quesos que apenas lo llevan, etc., que multiplican las calorías. Alternativa: un tomate aliñado con limón y especias o con poco aceite de oliva virgen extra y un huevo duro.

Pechuga de pavo, pollo, jamón york y otros fiambres.– A una amiga mía le acaban de prescribir para una dieta de adelgazamiento la pechuga de pavo envasada, como algo muy sano y con pocas calorías. Pero en realidad aportan poca proteína (contienen solo un 50%), por no hablar del resto de los ingredientes, según indica la etiqueta. Igual ocurre con el jamón york y los demás embutidos. Alternativa: un guiso de pechuga de pavo.

Productos sin gluten.– Se está poniendo de moda consumir dietas sin gluten porque sí, sin tener un diagnóstico médico de padecer celiaquía. Pero estos alimentos no necesariamente han de ser sanos, ni tampoco ayudan a adelgazar, y además nuestra dieta pueda verse desequilibrada. Alternativa: no comprarlos.

Productos veganos pero ultraprocesados.– Las marcas las están lanzando para un nuevo consumidor vegetariano y vegano. Pero al igual que en los otros casos, hay que leer la etiqueta del producto. Si son ultraprocesados, no serán nunca saludables porque siguen llevando azúcares, sal y grasas de mala calidad. Y por supuesto, no son ligeros. Alternativa: los frutos secos siempre.

 

Y digo yo: ¿a nadie se le ocurre cocinar más en casa, planificarse para tener siempre algo preparado en la nevera, sobre todo para no caer en la tentación de comer lo que no se debe?. ¿no deberíamos adelgazar con nuestro propio esfuerzo en la cocina en lugar de lo que nos ofrece la industria y sus lógicos intereses?

Cocina propia para adelgazar, eso es lo más seguro.