Bajo el lema “¿Sabemos lo que comemos?” la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha organizado esta mañana una visita al Mercado de Triana en Sevilla, dirigido a sus socios, entre los cuales me encuentro. El recorrido estuvo guiado por Manuel Garrido (actor), junto a representantes de la OCU. Entre ellos José Cutiño (delegado de Sevilla), Enrique García (Comunicación) y Gema Trigueros (sección Alimentación). También nos acompañaron miembros de la directiva de la Asociación de Comerciantes del Mercado. 

La visita nos permitió recorrer –de la mano de Manuel Garrido como gran animador- las distintas calles del mercado de Triana, compuesto por tiendas tradicionales de alimentación y de puestos gastronómicos. Los mercados son en la actualidad el mejor escaparate de los alimentos frescos. Y de fondo, una canción promocional dedicada al pescado. 

Garrido definió este mercado como una fusión de cuerpo y alma, por contener el alimento material y el espiritual, por su oferta de alimentos y por los restos arqueológicos que posee, junto al pequeño espacio escénico situado entre sus puestos, con aforo para 28 personas. En él se celebran espectáculos musicales, teatrales, danza, monólogos y conferencias. Se denomina CasaLa.

El mercado de Triana cuenta con tres puertas: Altozano y Calles Castilla y Callao. Estas dos últimas se encuentran junto al Callejón de la Inquisición, que pertenece al antiguo castillo de San Jorge, construido en 1171, a modo de vigía del rio Guadalquivir.

Las obras de remodelación realizadas en el mercado en 1991 permitieron descubrir las ruinas del castillo y un cementerio almohade.  En 2001 se reabre el mercado, ya totalmente cubierto.  Se supone su creación como tal mercado permanente a principios del siglo XIX.

El mercado luce en sus calles y puestos rótulos de cerámica trianera. Actualmente hay listas de espera para instalarse en el mercado. En él se unen tradición e innovación, representando una entidad viva y un referente en la ciudad.

Cuenta con toda clase de puestos de alimentación: carnes, pescados, frutas, verduras, encurtidos, platos preparados, zapatero, floristería, etc., junto a una extensa oferta de puestos gastronómicos (arrocerías, cafeterías, bares de tapas, sushi, vinaterías, una escuela de cocina, etc.), contando varios puestos con más de un módulo. 

A continuación disfrutamos de un taller sobre productos frescos, impartido por Gema Trigueros, del departamento de Alimentación de la OCU, que vino pertrechada de carne y pescados frescos recién adquiridos y nos dio unas pautas interesantísimas para la compra:

FRUTAS Y VERDURAS: deben llevar el etiquetado en la caja, su variedad, origen, categoría, defectos, calibre (calidad visual), etc. De la observación de frutas y verduras se desprende la temporalidad. Hay una ficha para cada producto, en la que se indica el color verde para alimentos de temporada, azul para comienzo y final de la misma, y naranja si es de importación.

Como ejemplos, habló de algunas manzanas –las Fuji- que antes venían de China en verano. O los tomates de ensalada que vienen de Holanda porque no tenemos en España para atender la alta demanda.

Y llamó la atención sobre los productos “feos” de aspecto pero “buenos” en sabor y calidad.

CARNES: Llevan mucha información. Ahora no es obligatorio indicar la pieza, pero sí el origen. En cuanto al pollo, pavo o cordero, es obligatorio indicar origen, granja y fecha de sacrificio, para conocer su edad y el matadero.  

Las piezas más nobles van destinadas a plancha mientras que otras son adecuadas para la cocción. Es importante conocer la maduración que lleva la carne pues supone que esté más tierna y que además desarrolle aromas y sabores. Las carnes se maduran sin deshuesar y en frío. La carne ya cortada en casa madura poco.

El corte de la carne debe ser siempre perpendicular a la fibra muscular, para que salga más tierna. Para ello a veces es conveniente separar las piezas con otro corte.

Trigueros recordó que no hay que confundir carne con preparados de carne, puesto que no lo son, y por ello estas bandejas no llevan indicado el origen ni la identificación animal. Llevan solo un porcentaje de carne junto a restos no cárnicos (agua, almidón, etc.).

El pollo lleva indicados también sus requisitos según la UE: normal con 45 días de vida; de corral, 55 días y ecológicos 80 días. Si bien es una carne joven.

 

PESCADO: lleva también su etiquetado en fresco o envasado, con su nombre popular o científico, el método de extracción, el arte de pesca, la zona de captura, la fecha de captura (opcional, debido al margen de días de los barcos en altamar). De hecho la merluza aguanta varios días entre 1 y 15º, aunque los precios demuestran su nivel de frescura.

La flota española pesca en todo el mundo.

Y recordar las cuatro cosas en las que hay que fijarse en el pescado para comprobar su frescura:

a) Si está redondo o aplastado.

b) Si tiene la tripa brillante.

c) Si tiene las agallas brillantes y

d) Si sus ojos están transparentes. 

Es preciso eviscerar el pescado para que nos dure más. Y la habilidad de nuestro pescadero es fundamental.

 

La OCU lleva dos años desarrollando un programa de eventos dedicados al consumidor, sobre todos los ámbitos. En Sevilla la OCU cuenta con 6.000 socios. 

Al taller formativo siguió un rico aperitivo degustado elaborado y servido por los comerciantes del mercado. Allí se brindó por la salud  de los mercados de abastos. 

Nuestra felicitación a la OCU por esta excelente actividad.