Fue a finales de mayo de 2013. Fruto de nuestro primer proyecto solidario, salió a la calle un recetario pequeño, básico, sencillo y con formato fácil de manejar. Se llamaba “Los Lunes, lentejas”, y recuerdo que me emocioné (se me saltaron las lágrimas, vamos) la primera vez que lo vi en un escaparate: fue en la Librería Céfiro de Sevilla. Pues ya han pasado seis años y dos libros más (Los martes, pescao; y los miércoles, legumbres).

Recuerdo la buena acogida que tuvo esta primera entrega. Este recetario marchó a países de Europa y de América de la mano de los “Erasmus”, que les servía de consulta para preparar las recetas más simples de toda la vida, es decir, para iniciarse en la cocina.

Pero la primera presentación en sociedad del libro fue para mí todo un honor: el acto tuvo lugar en el interior del mercado central de abastos de Cádiz. Los mercados eran y son mi debilidad, el lugar dónde compro los productos frescos y las verduras y frutas. Me gusta visitarlos, recorrerlos, comprar en ellos y cambiar impresiones con los detallistas. Son la mejor visión de una ciudad, en este caso de Cádiz, mi tierra. Pues allí presentamos “Los lunes, lentejas”, entre titubeos, timideces, y un escenario original. Nadie en Cádiz –que yo sepa- había presentado allí su libro.

Recuerdo que fue Pepe Monforte quien hizo una semblanza mía al inicio del acto, y que asistió la concejal Lola Palomino, además del presidente de la Asociación de Detallistas (Asodemer).

Seis años, dos libros más, más recetas, más clases de cocina, más entradas en el blog, más charlas, más opiniones… más de todo, y un cuarto libro pendiente de escribir (aunque ya con suficiente material para ello), dedicado a jueves.

Y recordar que publicar un libro cuesta dinero, bastante si lleva abundantes imágenes como en estos casos, por aquello de mostrar los platos montados a todo color. Y luego hay que venderlo, buscando al menos la recuperación de la inversión. Creo que estamos a punto de alcanzar el umbral de rentabilidad de los otros dos libros. Eso supone que los futuros beneficios irán a nuestro proyecto solidario de enseñar a cocinar a personas que buscan trabajar en el servicio doméstico. Para eso montamos una asociación sin ánimo de lucro, la Asociación Comeencasa.

Luego tuvimos otras presentaciones: la Librería Beta (con el impagable José Luis Aguinaga) y la Residencia de los Jesuitas en Sevilla (gracias a la Asociación Apoloybaco, en una biblioteca de caoba y libros incunables) y en la Asociación Minerva de Puerto Real (de gratísimo recuerdo). También celebramos la publicación del libro con nuestros antiguos compañeros de trabajo. En fin, me fui acostumbrando a que había escrito un modesto recetario, cuando me entrevistaron en radio, televisión y en la prensa escrita.

Recuerden, Los lunes, lentejas; Los martes, pescao; y Los miércoles, legumbres, son tres libros de Charo Barrios, una activista culinaria, aspirante a gastrónoma y sobre todo a cocinera, que, eso sí, cocina todos los días en casa y odia los precocinados y la comida mediocre.