El pasado 21 de mayo la Asociación Comeencasa volvió a su actividad social, con el comienzo de un ciclo de nuevos talleres de cocina. Nueve alumnas procedentes de El Salvador, Colombia, Venezuela y Nicaragua forman este alumnado recién llegado a España, y que deberán esperar hasta poder conseguir trabajo mediante contrato con el que legalizar su situación. Y ellas lo saben. 

Mientras tanto, puede que conozcan la explotación laboral, la incomprensión o la soledad, y sobre todo la nostalgia de sus respectivos países, en los que no pueden vivir ahora porque no les ofrecen una vida digna ni un futuro cierto para ellas y sus familias.

Como siempre, hemos cocinado junto a ellas unas lentejas, el arroz basmati, el tomate frito, el salmón con verduras, las papas aliñás y el gazpacho andaluz. Seis platos a modo de dos menús con los que hemos disfrutado ellas y nosotros. Aún nos quedan varios platos por elaborar.

Ésta es una de las vertientes de la Asociación: divulgar la cocina de casa con criterios de salud: «no uséis colorante, ni pastillas de caldo industrial, no pongáis vino de mala calidad en las comidas, no compréis comidas ultra procesadas…». Pequeños consejos para dirigirlas a una cocina limpia, rica y justa, con los mejores productos de nuestro país, algunos de los cuales nos trajeron hace tiempo sus propios antepasados, tras el descubrimiento del nuevo mundo.

Una nueva sesión de convivencia, de cambio de impresiones, de ánimos sobre el mundo de la cocina de casa, pero también diálogos sobre ellas mismas, de la vida que les espera en España, de los cambios políticos y sociales, algunos de ellos contemplados con desconfianza.

Esta es una de las caras de la emigración. Éstos son nuestros tiempos. Y como siempre, las mujeres son las que llevan el peso de sus familias y por supuesto de sus propios futuros. 

Les deseamos mucha suerte en España, la van a necesitar.