De vez en cuando me compro un frasco de jugo de aloe vera, producto ecológico, complemento alimenticio, que venden en la tienda gourmet de mi barrio, y que además se produce en Cádiz. Solemos tomarnos un “chupito” para desayunar y la verdad es que nos sienta bien. Ahora mismo tengo una b

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otellita en casa, conservada en nevera. Y he recordado por eso el capítulo que el investigador de nutrición J.M. Mulet le dedica al aloe vera en su libro “¿Qué es comer sano?.

El artículo lleva por titular la propuesta :“El aloe vera sirve por dentro y por fuera”, a cuya afirmación el autor responde como Falso. Parte de que es un alimento considerado de moda, pero subraya que este producto lo mismo se comercializa como jugo bebible o dentro de una crema solar, yogur u otra bebida. Es decir, el aloe se presenta como un componente bueno para el interior y el exterior de nuestro cuerpo, siempre como beneficioso para la salud por definición, y no tanto por sus propiedades nutritivas.

Continúa Mulet haciendo referencia al uso del aloe vera en las dietas détox, por atribuírsele propiedades saciantes y depurativas. Pero lo primero no está demostrado en recientes estudios según el autor del libro. Aunque sí advierte que a veces sirve para disminuir niveles de azúcar o de colesterol malo. Sí parece demostrada su utilidad contra el estreñimiento, pero eso no quita del peligro de su abuso por la gran cantidad de componentes farmacológicos que contiene y que pueden perjudicar el hígado, si se consume en exceso.

Mulet subraya que el aloe es eficaz aplicado en la piel, en psoriasis y herpes genital, así como en su papel de cicatrizante.

Éstas son las conclusiones al análisis del aloe vera como superalimento contenidas en el libro, con sus pros y sus contras.  

Está claro que necesitamos a los científicos para aclararnos dudas y desentrañar mitos que a veces vamos adoptando en el tiempo sin haber contrastado opiniones. Todo tiene su pro y su contra.

El libro de J.M. Mulet es muy recomendable para conocer y dejar de creernos muchas teorías sobre alimentación y nutrición, o al menos para hacernos pensar. 

 

No obstante, me parece conveniente y justo añadir otras informaciones que me han llegado al correo del blog, en relación con el aloe vera, procedente de su ámbito de producción, ya que aluden a estudios científicos:

Entre otro muchos estudios publicados,  en la revista Phytomedicine (2005) de la Editorial Elsevier, el profesor J. A. Vison del Departamento de Química de la Universidad de Scranton (USA), publica que el consumo de jugo de Aloe vera  aumenta la absorción de la Vitamina C y E. Dos vitaminas que son potentes antioxidantes tanto para productos como para el organismo.

Y recientemente 2  estudios realizados en España por prestigiosos oncólogos publican:
Estudio:  Hospital 12 de Octubre de Madrid. Dr. Rafael Dambrosi
Paraliza la pérdida de peso con jugos en cáncer de cabeza y cuello.
Además, según otro estudio en fase III en el Hospital 12 de Octubre de Madrid se ha empleado también el jugo en personas con cáncer de cabeza y cuello y, según recoge Rafael Dambrosi, oncólogo radioterápico de este hospital: “comparamos la bebida de Aloe con el placebo, para observar el efecto del aloe vera en la mucositis de estos enfermos, así como el dolor constante y durante las comidas. No parecía haber diferencias según nuestras observaciones en la severidad de la mucositis, pero los pacientes sí indicaron una intensidad del dolor significantemente menor y pudimos comprobar que en el grupo del placebo perdían una media de 7,5 Kg. durante el tratamiento, mientras que los que tomaban el aloe perdían 2 Kg., una diferencia muy clara”. Estos datos son de vital importancia y se expondrán en el próximo congreso nacional de Oncología Radioterápica.

 

Estudio del Hospital Clínico de Barcelona. Dr. Francesc Casas.

Reduce Esofagitis aguda.
La esofagitis es una inflamación que puede dañar los tejidos del esófago, el tubo muscular que lleva la comida de la boca al estómago.
El aloe vera presenta un gran abanico de propiedades regenerativas, hidratantes, nutritivas y cicatrizantes. Y es que el gel que se oculta en la hoja de aloe vera contiene lípidos (ácidos grasos insaturados que se eliminan con facilidad), fibra, proteínas y oligoelementos como calcio, sodio, potasio, hierro y germanio, con múltiples beneficios.
Los últimos estudios científicos, llevados a cabo por el Hospital Clínico de Barcelona, guiados por el investigador y oncólogo radioterápico Francesc Casas, apuntan que el jugo de esta planta reduce a su mínima expresión uno de los efectos secundarios que provoca la radioterapia: la esofagitis aguda.
Así, la ciencia demuestra que el jugo del aloe vera mejora la inflamación retrasando la aparición de esofagitis. Un descubrimiento muy importante porque, tal y como cuenta Francesc, en muchas ocasiones el tratamiento se tiene que interrumpir debido a la inflamación. 
Por otro lado el catedrático Francisco Antonio Macías, catedrático de Química Orgánica de la Universidad de Cádiz fue más lejos en su exposición y desmenuzó las propiedades y utilidades de esta parte de la planta. Señaló que es una como especie de «vehículo que lleva el principio activo a la zona afectada». Incidió en casos concretos como el cáncer de colon, intestino y leucemia como algunos en los que está quedando demostrado los «beneficios» de la planta cuando se utiliza como complemento con el tratamiento oncológico. Asimismo apuntó a otras patologías como la diabetes tipo 2 o el mal del chron, donde igualmente «ayuda a estimular el sistema inmunitario».

El aloe vera contiene altas concentraciones de sodio, calcio, hierro, etc. El aloe contiene, además, carbohidratos formados por manosa, glucosa y ácidos urónicos, polisacáridos que no son digeridos, sino que envuelven los alimentos y facilitan su tránsito por el intestino. Además, previenen problemas como el estreñimiento, la diverticulosis y el síndrome del colon irritable, trastornos asociados al cambio de la dieta mediterránea por la dieta europea occidental, explica Macías. 

Asegura que aunque como alimento sea una desconocida, sus efectos son «maravillosos» porque su aporte de hierro es «cinco veces superior a las lentejas», tiene unas fibras y unas vitaminas «de excelente calidad», ayuda a regenerar la flora intestinal y «sobre todo levanta el sistema inmunológico, que es lo que hace sentirse bien», explica el catedrático. 

Estamos de acuerdo, que el consumo incontrolado de Aloe vera (por ejemplo, en zumos fabricados en casa, usado en tacos en ensalada, o en zumos de venta en supermercados sin ningún control terapéutico), no se deban consumir.