El Porvenir junto con el Arenal son mis barrios favoritos de Sevilla. Ambos conservan parte de su tradicional estilo. Y el primero además, mantiene la mayoría de sus hotelitos, pequeños o grandes chalets que los sevillanos habitaban en verano, frente a la muralla verde que es el Parque de María Luisa. Ni que decir tiene que un negocio instalado en uno de esos edificios tiene ya un gran encanto de partida. Es el caso de Sobretablas, un restaurante de alta cocina (o cocina creativa) abierto hace pocos meses. Su propietaria y chef, Camila Ferraro, trabajó durante años en El Cellier de Can Roca.

Su elegante decoración, sobre todo en el patio entoldado, moderna, sobria y actual respira confort y tranquilidad. El sitio se presta a cenas y veladas con copas nocturnas en primavera y verano. El servicio es agradable y atento y la cocina tiene un ritmo aceptable.

Éramos un grupo de siete personas, para lo que encargamos platos al centro, dos de cada. La carta es breve y en cuanto a los vinos eché de menos alguna referencia sevillana o andaluza.

Ensaladilla de codorniz en escabeche; sardinas curadas con zanahoria; langostinos con chicharrones (espectacular); endivias a la brasa con crema de queso, jamón y nueces de Macadamia; huevo a baja temperatura, crema de setas al oloroso y papada ibérica; caballa al whisky; mollejas con Parmentier y encurtidos; arroz negro con chipirones; y corvina con leche de coco.

Una cocina creativa, de un emplatado de gran nivel, de platos complejos, en los que triunfaron sin duda y por unanimidad los langostinos en chicharrones, por lo mucho que dio de sí en tan poco espacio.  Una pequeña obra de arte. 

Sobretablas tiene una buena relación calidad/precio y merece la pena incluirlo en la lista de referencias gastronómicas de Sevilla.