Dada su cercanía, varias veces lo hemos visitado desde su nuevo emplazamiento en el año 2010. El mercado de Huelva tiene una disposición moderna de sus puestos, está ubicado en una zona de fácil acceso en la capital onubense y ofrece una gran variedad de productos propios. Tiene todo lo que un buen mercado de abastos debe tener, de todo  y bueno.

Creo que lo más vistoso en este mercado es el conjunto de puestos de verduras: sus habas tiernas propias de la temporada de Cuaresma; las naranjas clemenmiel de Lepe; y sobre todo, los gurumelos, una de las setas más apreciadas por los aficionados a la micología. 

En lo relativo al pescado, cuenta con un nivel muy equilibrado y homogéneo en el conjunto de sus puestos, con mariscos, pescado de roca y sus famosos chocos. Siguen estando muy presentes los buenos embutidos de la sierra, presentados ya en calidad gourmet.

En esta ocasión hemos podido comprobar que –aunque ha ampliado y cambiado de emplazamiento dentro del mercado- el puesto de vinos M. Romero continúa ofreciendo las botellas de las mejores bodegas onubenses y andaluzas, y que cada vez tiene un mejor catálogo.  Según me indicó José Luis –empleado de esta vinoteca- , suelen hacer catas los sábados por la mañana.

Un mercado que se mantiene por su calidad y variedad, y en el que compra la buena hostelería de Huelva, lo que da prestigio a ambas partes. Me llamó la atención que cada una de sus «calles» lleve el nombre de un ingrediente tradicional.

Y es que un mercado de abastos es el mejor escaparate de los productos del entorno y de la más actual temporalidad. Y es importante que como éste, siga estando más vivo cada día.