El titular se refiere al pescado cocinado y consumido en los hogares españoles. Obviamente el pescado sigue siendo el «figura» en los ambientes gastronómicos y de alta cocina. El caso es que no hace mucho, las estadísticas ponían como ejemplo a España de gran consumidor de pescado, frente a otros países de Europa. Pues ahora el estudio encargado por Crianza de Nuestros Mares dice lo contrario, que los españoles cada vez comemos menos frutos del mar: jóvenes, clases medias, medias-bajas y bajas se alejan de las recomendaciones sanitarias de consumo de pescado fresco, que se fija en 3-4 raciones semanales para un estilo de vida saludable; la media que alcanzan estos colectivos está entre 1,3 y 1,7 raciones, totalmente insuficiente.

El pescado fresco procedente de la acuicultura y la pesca es imprescindible para una dieta equilibrada y saludable, además de ser un producto de gran valor gastronómico. Pero también hay pescados congelados de calidad que aportan las mismas propiedades nutricionales y son más económicos. Y no hay que olvidar el pescado en conservas artesanales, que haberlas haylas y muy buenas, y que  sustituyen muy dignamente al pescado fresco.

De todos modos, el pescado – de pesca o acuicultura- es un producto caro, sensible en su conservación, y que necesita de ciertos conocimientos para ser adquirido. Y supongo que en los supermercados este producto tendrá calidades muy desiguales, por lo que no invita a su compra. Además, los precios suelen ser prohibitivos para el presupuesto de muchas familias. Hoy por hoy, el pescado es un alimento de lujo, que también necesita de ciertas técnicas de cocina en su manipulado, evitando la rutina de hacerlo frito.  

En resumen, la población está ignorando cada vez más al pescado para incluirlo en su dieta. Pero está pasando igual con verduras y sobre todo con las frutas frescas, cuyos precios son un factor de limitación en los presupuestos de alimentación de muchas familias. Y que la gente no pueda acceder en España a ciertos alimentos por problemas económicos es una vergüenza. De ahí que se incluya la carne -más barata- pero también de poca calidad. 

La conclusión –tras las encuestas pertinentes entre la población- es que más de la mitad de los ciudadanos no consumen las raciones de pescado a la semana que recomiendan las autoridades sanitarias. De hecho, los jóvenes, hasta 24 años de edad consumen una media de 1,38 raciones semanales, y los hogares sin hijos también se alejan de lo que sería deseable, consumiendo solo 1,46 raciones de media a la semana. Son muchos los padres que afirman que a sus hijos no les gusta el pescado.

Cada día se buscan alimentos más fáciles y rápidos de cocinar, además de que cada vez se cocina menos en los hogares. Pero también es verdad que algunas técnicas y recetas de cocina pueden optimizar el pescado, dando de comer a coste razonable a toda la familia. Y esto hay que transmitirlo.

Es imprescindible contar con la colaboración y los conocimientos de los mejores cocineros para divulgar los beneficios del pescado en nuestra alimentación. Se hace necesario también informar y formar al consumidor, pero lo primero es un mercado laboral más decente.  

Fuente: Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social – Estilos de vida saludable