La Casa Pemán, sede de la Fundación Cajasol en Cádiz, acoge hasta el próximo día 17 la exposición dedicada al que fue uno de los mayores creadores del Carnaval de Cádiz, junto con Cañamaque y Paco Alba: “El Tío de la Tiza”, de nombre Antonio Rodríguez Martínez. Tuve la suerte de visitar la muestra guiada por los dos comisarios de la misma: Javier Osuna García –autor del libro “El Tío de la Tiza 1861-1912 Revisión Biográfica”- y Santiago Moreno Tello, doctor en historia.

Aún no existía el Registro Civil cuando nació el Tío de la Tiza en la gaditana calle Rosario Cepeda. Como era habitual en la época, tuvo muchos cambios de domicilio. Vivió los convulsos tiempos del reinado de Isabel II, con la Revolución Gloriosa que destrona a la reina, y que da lugar al sexenio democrático que además arranca en Cádiz. Antonio Rodríguez comenzó a estudiar en el Instituto Columela (junto a la parroquia de San Agustín). Trabajó en la Sociedad Cooperativa Gaditana de Fabricación de Gas, como guarda. Años más tarde trabajaría en la fábrica de Sevilla de inspector.

En 1892 El Tio de la Tiza conoce en Cádiz la celebración de los 400 años del descubrimiento de América. Tiempos de Fermín Salvochea en la cárcel, y ya convertido en mito. En 1890 se celebra en Cádiz el primer 1º de Mayo de España.  En 1898, España sin colonias, vive movimientos sindicalistas en los que la mujer cigarrera de Cádiz, por ejemplo, fue una gran protagonista.   

El entonces alcalde de Cádiz, José Valverde, intenta controlar la fiesta del Carnaval gaditano con la censura de sus tipos y letras, lo que daba lugar en más de una ocasión a enfrentamientos violentos y alteraciones del orden público, según la prensa de la época. Era obligatorio entregar a la autoridad las letras de las composiciones musicales de carnaval para poder cantar en la calle. Esta imposición autoritaria, sin embargo, ha permitido que hoy podamos contar con un valioso material escrito del Carnaval de la época.  

En el año 1885 empieza su carrera en el Carnaval con 12-15 componentes (llamados coros o comparsas), con música libre aunque sin instrumentos de cuerda. Pero entre 1820-1850 llega el tango antillano a la fiesta. Con la agrupación Los Viejos Cooperativos, empiezan los concursos organizados por los comerciantes de la ciudad (Teatro Eslava, Principal, etc.).

Fue un hito la agrupación Las Viejas Ricas, que no solo tuvo éxito en Andalucía sino que traspasó fronteras al otro lado del Océano.

Hasta el año 1892, todos los coros y comparsas cantaban a pie y con pasacalles. Los instrumentos iban desde cascabeles hasta copas de cristal; no empleaban laúd aunque sí bandurria.

En 1894 El Tío de la Tiza sube a sus agrupaciones a las carrozas (ahora hace 125 años, de ahí el nombre de la exposición). Eran de tracción animal, con Los Pajaritos. Mejoraron el sonido y por primera vez colgaba publicidad.

Por recordar, el coro Los Claveles, con su tango nacionalista, en 1896, con acordeón. Gran influencia del carnaval de Cádiz en otros carnavales y en muchas representaciones teatrales. Y los tenores y zarzuelas de la época incorporan esos cantables…

Ángel G. Villoldo, padre del tango argentino (falleció en 1919), estuvo influenciado por el tango de la bicicleta en 1897, de Cádiz, (Los Abanicos). No hay que olvidar que los ciegos cantan y difunden sus coplas por muchos sitios. Hoy a ciertos cantos de carnaval se les llama cuplés, pero entonces eran diversos (polcas, valses, etc., según ritmo interpretado). (El tango de la Plaza de Abastos es de Los Luceros, 1900).

El capítulo relacionado con el Tío de la Tiza en el Círculo Modernista fue comentado por Juan Antonio Vila (coordinador del libro La Casa de la Camorra). Allí hubo actividades musicales (1904 Los Espejos y 1905 Los Anticuarios, con López Cañamaque, el gran discípulo de El Tío de la Tiza).

Antonio Rodríguez se va con la sastra de la agrupación a Sevilla; allí saca el Coro Las Panderetas. Hay que decir que en 1906 hubo 12-15 coros sevillanos de gran esplendor de carnaval, irradiados por Cádiz, todo ello en la Alameda de Hércules. Aún hoy existe la casa en la que vivió El Tío de la Tiza, en esa zona, esquina a calle Correduría y Doctor Letamendi.

El Tío de la Tiza fallece en Sevilla en vía pública.

La exposición -además de imágenes y documentos- muestra objetos interesantes como el libreto original de Los Duros Antiguos.