Ayer domingo al mediodía, según indicaba el cartel, el espacio gastronómico de La Casapuerta acogió aromas de hierbas y especias, mostrados y explicados por su valedora en Cádiz: Silvia Muñoz, que en el recinto del Mercado Central regenta el pequeño quiosco El Especiero de Silvia; un lugar de referencia para comprar y saber de especias de aquí y de allá, comercializadas a granel, es decir, al peso solicitado. En esta ocasión, Silvia dio una pequeña charla sobre las menos conocidas por el público.

Por ello, y en sus propias palabras, obvió especias como canela, comino, orégano, pimentón de La Vera, especias de carne al toro o azafrán, que son los más populares y empleadas tradicionalmente en la cocina gaditana y demandadas por sus propios clientes. Y en su lugar trajo pimienta de shiuán, cúrcuma, cardamomo, gran massala, zaatar, etc.

Silvia Muñoz, que lleva cinco años al frente de El Especiero, tras la jubilación de su anterior titular, comenzó haciendo un poco de historia, desde el descubrimiento de las especias en la antigüedad. Subrayó que las especias se clasifican en semillas, hojas, bayas y raíces de plantas.

Habló del zaatar, un arbusto cítrico, del zumaque como antidiarreico, de la pimienta de Shiuán o eléctrica (con vitamina A y C pero que no pica) y de su poder anestésico y tensador para la piel, ideal para condimentar el pescado blanco. Indicó que el jengibre acelera el metabolismo.

Señaló que la cúrcuma es la panacea, pues se usa como colorante tanto para dulce como para salado. Pueden consumirse 2 cucharadas diarias como máximo. Van muy bien para el pescado en amarillo, y en guisos con fondo graso.  Es antiinflamatoria, y contiene vitaminas C, E, B2, B3, B6 y B9, y K. Es antioxidante, antitumoral y antibacteriana.

En su tienda se puede encontrar la mezcla de especias de la carne al toro y los caracoles, lo clásico, pero hoy los clientes piden cajún o piripiri, mezclas hechas con especias como comino, pimienta, cilantro, chile, sésamo, chia, matalauva, menta, hinojos, anís estrellado, etc. Es la evolución de la cocina y sus sabores.

La hierbaluisa es un remedio para el estómago, y el té blanco, de delicado sabor, lleva fibra. Silvia también prepara especias por encargo para los burritos y fajitas. El sésamo es una fuente de calcio y ayuda a eliminar líquidos. El jengibre es un remedio para el dolor de garganta.

Hay hierbas que no se parecen en su estado fresco o seco, como es el caso de albahaca. Y en el caso del orégano, el del monte, es el mejor. El tomillo blanco es remedio contra el catarro. Y la manzanilla amarga para la conjuntivitis y las vías respiratorias. La infusión de laurel funciona contra la caída del pelo.

Las especias tienen como plazo de caducidad general cinco años, pero es cierto que en climas húmedos crían bichitos y pierden su aspecto.

En El Especiero de Silvia puede encontrarse también la stevia y la infusión de alcachofa.                                           

Muñoz dejó para el final el condimento Garam Massala, mezcla de especias aromáticas: canela, moscada, clavos, anises, laurel, etc., muy apropiada para mejorar la carne picada.  Y también el Ras El Hanout, que para ella es la más importante, aconsejándola para lentejas y berenjenas. El cardamomo mejora el sabor del arroz con leche, junto a la canela y el azúcar.

Los países más cálidos son los más ricos en especias, debido a que su clima seco ayuda a la conservación de éstas.

El Especiero de Silvia ofrece profesionalización en la elaboración de mezclas de condimentos a voluntad del cliente para la cocina, pero también en infusiones simples o complejas. Silvia ama su profesión y sobre todo ama la cocina, en la que emplea toda su creatividad.  Y las especias son un género que no debería comprarse en cualquier sitio, sino en tiendas especializadas.

Y lo mejor de todo, es que pequeños comercios como éste ayudan a enriquecer el centro de Cádiz, concretamente los alrededores del mercado, como viene siendo desde hace muchos años. 

Enhorabuena a Silvia por su buen trabajo.