Cinco años llevan en una sede provisional en la Zona Franca de Cádiz, por su traslado desde el noble edificio de Valcárcel. En su nuevo emplazamiento ocupan más de 1.000 metros cuadrados, entre cocinas, salones, aulas y otros servicios de Escuela de Hostelería, en la que se forma a casi 200 alumnos. El pasado jueves, abrieron sus puertas al público para almorzar, en un menú tipo bufet dedicado a comida internacional. Allí estuvimos junto a reconocidas profesoras como Mercedes López, Mili Pinzolas, Ruth López o Cristóbal Pérez. Y además, con las amigas de Cuartoymitá.

Las comidas en una Escuela de Hostelería son algo más que un servicio gastronómico. Detrás de ellas hay una convivencia, un encuentro, un intercambio de opiniones con profesores y alumnos, que expresan y explican su trabajo con meticulosidad. Y, sobre todo, están los futuros cocineros y jefes de sala, que ya en el último curso preparan su próxima salida a prácticas. 

Independientemente de ello, en el plano material, hay que decir que se cuidan todos los detalles de la puesta en escena, de la decoración de las mesas, y de la exposición de los platos. De este modo, y como ocurrió el jueves en el Fernando Quiñones, el almuerzo se convierte en una pequeña clase magistral pública o proyecto fin de curso –parcial o total- de sus enseñanzas; tal es así que los asistentes aprenden, disfrutan y valoran. 

Los platos –pequeños platos- nos ofrecieron un recorrido por la gastronomía de diversos países: Francia, Inglaterra, Turquía, Suiza, Egipto, etc…. sobre todo en el apartado de los postres dulces, que fueron una auténtica maravilla. Y hay que hablar también de las muchas variedades de pan que allí se elaboraron para la ocasión y que pudimos degustar.

Desgloso la carta: Mojito de manzanilla (Jerez-Sanlúcar), Souvlaki de cerdo (Grecia), Baba Ganoush (Egipto), Pastel de patatas (Italia), Sushi (Japón), Strogonoff (Rusia), Pollo frito Mani (Cuba), Ceviche de Boquerones (Perú), Enchiladas (México), Causa limeña (Perú) y Lumpia (Filipinas).

Y en cuanto a los postres: tiramisú (Italia), Barklava (Turquía), Croquenbouche (Francia), Selva Negra (Alemania), Triffle (Reino Unido), Pavlova (Australia) y Bavaroise (Suiza).

Un muestrario internacional elaborado en una Escuela de Hostelería gaditana que lucha por ejercitar su creatividad  en la preparación de los alumnos, a pesar del corsé burocrático que la limita sin duda en el día a día de sus actos económicos. Y es que poder abrir este comedor con mayor asiduidad redundaría sin duda en la motivación de alumnado y profesorado, además de lo que significa dar a conocer el centro al público en general, a modo de cultura, formación y disfrute.

Detrás de este almuerzo de “trabajo didáctico-gastronómico”, hay mucho trabajo por parte del equipo docente y sus coordinadores, y mucho interés por parte de los futuros cocineros y camareros. Nosotros seguimos con la filosofía de apoyar a nuestras Escuelas de Hostelería, porque valoramos el trabajo y la importancia que tienen para el futuro de la gastronomía profesionalizada