Aparte de ser las protagonistas de las recetas de mi primer libro, en casa siguen siendo el plato de cabecera por la sencillez que proponen en la cocina y sin embargo su interesante perfil nutricional. Por eso les tenemos tanto cariño.

Ya sabéis que vinieron de Asia y son uno de los alimentos más antiguos cultivados por el hombre, con casi 9.000 años de historia, siendo los egipcios sus mayores consumidores. Además, son fáciles de recolectar.

Entre sus variedades tenemos las verdes o verdinas, rubias, de La Armuña, amarillas,  naranjas, pardinas, rojas y verdes azules.

No necesitan remojo, son ricas en hierro aunque no faciliten su absorción, pero lo consiguen acompañadas de cereales.

En nuestro blog les hemos dedicado varias entradas como recetas, que también están publicadas en nuestros tres libros:

Croquetas de lentejas

Hamburguesas de lentejas 

Lentejas pardinas con chipirones 

Lentejas para dos sin que sobre nada 

Lentejas rojas guisadas  

Ensalada de lentejas y verduras 

Pues eso, que las lentejas son nuestro plato más querido. Son capaces de hacer de bisagra entre unos días de excesos y la esperanza de afrontar unos hábitos más saludables de cocina. Las lentejas ponen un poco de orden en nuestros menús.

Éste es un pequeño homenaje para que nunca las olvidéis, porque además son muy baratas. Y sobre todo, hay que darlas a conocer a nuestros niños. Para ellos escribí un artículo en la revista cultural infantil «El Ático de los Gatitos» (dirigido por Rosario Troncoso), bajo el título de «Tus amigas las lentejas».