En su día se nos olvidó preguntar a su gerente, el gaditano Isaías Redondo, el porqué del original nombre de este Gastrobar situado a la entrada del barrio de San Bernardo, con un año escaso de apertura (aún conserva en la pared restos del anterior establecimiento). Una zona tranquila, que conserva su estructura de edificios de tres plantas máximo, alguno abandonado, y con la cercana Fábrica de Artillería del siglo XVIII. Dicen que aquí no entró el desarrollismo de altos bloques gracias al cura párroco D. José Álvarez Allende, de gran influencia eclesiástica y política, que promovió incluso viviendas sociales. Ignoro si además tenía un gato en su casa.

Perdón que me enrollo: El Gato del Cura es un pequeño local situado a la entrada de la calle Campamento –una de las entradas de San Bernardo-, al que ya le hemos conocido otros nombres a lo largo de los años; unos con más o menos acierto. Nuestro hijo nos “sopló” la conveniencia de visitarlo, y desde luego acertó. Allí se come muy bien, con una cocina moderna y eficaz.

Con pocas mesas y barra inexistente, El Gato del Cura tiene una decoración sencilla, con fotos de enclaves gaditanos que nos transportan. La carta no es demasiado larga, pero sí lleva en sus títulos nombres de alimentos de “prestigio” (atún rojo, croquetas siempre variadas, carnes de calidad, etc.). El servicio es amable y eficaz.

La carta está subdividida de un modo divertido (“pa empezá”, Traído del campo, Lo que más le gusta al gato, De grano y costal, Lo que más le gusta al cura i “Pá no engolliparse”.

En nuestra visita para almorzar, ésta fue nuestra comanda, corta por aquello de ser dos comensales:

Ensaladilla de Gambas al Ajillo, hamburguesita de gambón (de lujo), Anchoas del Cantábrico con pan de algas, Mini lingote de tartar de atún rojo con crema de aguacate, y para terminar Delicia del Gato (torrija con crema de turrón, almendras y helado. Quedó pendiente para otro día, pedir el risotto de gorgonzola, pera y nueces.

A destacar, aunque todo estaba muy rico, la minihamburguesita y el postre -torrija-. El pan es además de muy buena calidad.

Aunque ya se dijo en un comentario en las redes, El Gato del Cura ha sido un pequeño y gran descubrimiento.