La Ruta de la Compañía de la Tía Norica fue otra de las actividades programadas con motivo del Día del Patrimonio Solidario en Cádiz, organizado ayer por la Asociación ADIP. El acto estuvo a cargo de la gaditana doctora en Artes Escénicas Desirée Ortega, cuya tesis trató los orígenes y vida de la Compañía de Titeres de la Tía Norica. Por ello, recorrimos varios lugares del casco antiguo gaditano, relacionados con los teatros de títeres en los últimos doscientos años.

El histórico edificio de Correos de la Plaza de las Flores fue el punto de encuentro, para finalizar el recorrido en el Museo de Cádiz, en la sala que alberga el material conservado de la Compañía de Títeres de la Tía Norica. Desirée señaló que entraríamos de forma aleatoria por varias “puertas del tiempo” para conocer la historia de estas populares compañías teatrales gaditanas.

Explicó nuestra guía que tradicionalmente, se han venido representando en Cádiz varias obras como autos de Navidad y sainetes, a cargo de familias gaditanas dedicadas al llamado teatro de títeres. Y entre ellas, los apellidos de Montenegro, Chaves, Martínez Couto, Rivas y Bablé.

Eran representaciones organizadas con motivo de la Feria de Navidad, celebrada entre el 8 de diciembre (La Inmaculada) y el 2 de febrero (La Candelaria), desde 1787; primero en la Plaza Fragela, junto al Hospital Real, también en el Café de La Cachucha, en el Teatro de El Balón o en la Plaza de Toros de La Mirandilla (propiedad de Pedro Montenegro).

Igualmente se tienen noticias de representaciones en el Convento de los Descalzos, hoy mercado de abastos, que ya había sido abandonado tras la primera desamortización. El mercado actual se construiría en 1830. Cuando se derriba el convento, se ocupa el llamado Parque de la Salud,  el solar de la actual Plaza Guerra Jiménez.

Luego comenzó la llamada Feria del Frío (según cuenta el Diario Mercantil de 1817). En aquel tiempo, nace una gran actividad teatral en la ciudad, con puestos y espectáculos a base de teatros efímeros.

La segunda parada nos llevó a la Calle Arbolí , 5 (hoy Centro de Artes Escénicas), ya que entre 1952-1962 acogió representaciones de los Títeres de la Tía Norica.

Con una tercera pausa, nos metimos en la casapuerta de la calle Compañía, 14, hoy reformada desde 1870, pero en la que funcionó un teatro de títeres entre 1815 y 1869; bajo los sucesivos nombres de Teatro de la  calle Compañía, Teatro Pintoresco, Teatro Isabel II y Teatro Libertad, todo ello junto a otras compañías, con exhibición de animales y música de carnaval. Desirée Ortega afirmó que en ella vivió la familia Montenegro (Pedro).

La Plaza Candelaria fue nuestra cuarta parada,  pues en ella estuvo entre los siglos XVI al XIX el convento de la Candelaria, que acogió la sede de la Hermandad de los Carpinteros, a la que perteneció Francisco Montenegro (padre), con domicilio en la calle La Palma. Pedro Montenegro vivió hasta los 79 años. Y aquí aprendió su oficio, junto a maestros talleros genoveses, adquiriendo conocimientos técnicos de escenografía. Se sabe que representaban un pesebre en movimiento (siglo XIX). Del Convento de la Candelaria solo queda el retablo de San José y María, en la parroquia de San Agustín.

Muy cerca de allí, en la calle Santo Cristo, el teatro se hace itinerante, bajo los nombres de La Infantil Gaditana en 1875, o la Auténtica Tía Norica, en 1877. También lo hubo en la Calle Comedias (hoy Feduchy), Plaza Topete en 1880, y calle Virgen de la Novena; o en la calle Barrié (antes del Vestuario).

En 1901, Luis Eximeno Chaves (pintor y tenor de fama internacional) llega a El Puerto de Santa María, y monta en Cádiz un teatro con adelantos técnicos. Años después, Martínez Couto continúa su obra.  

Por quinta vez se detuvo el grupo, esta vez en la esquina de la calle Alcalá Galiano, como homenaje a este autor. Muy cerca se encuentra la calle del poeta y libretista gaditano Carlos fernández Shaw. Recordó Ortega que en 1906 hubo un teatro en la calle San Miguel esquina a Sacramento. Subrayó que el montaje de Chaves era el más adelantado en tecnología, mientras que Montenegro era más clásico. En 1913, Chaves construye su propio teatro de madera como barraca desmontable, en la esquina de Alcalá Galiano, con entradas a precios populares. La cuesta facilitaba el desnivel de los graderíos.

Era obligatorio detenerse en la calle San Miguel. Allí funcionó el Teatro Cómico desde 1877 a 1932, con 500 butacas. La sala cierra en 1932.

Pasan los años y los títeres dejan de representarse por la influencia de la televisión y otros espectáculos.  El material escénico se almacenan en un local de la calle San Juan. Y en 1988, tras la Transición, el entonces concejal Fernando Santiago propone su compra para instalarlos en el Cómico. Pero en la obra de construcción de éste, aparecen importantes restos arqueológicos que impiden usar su sótano para ello. El teatro se inaugura en 2012.

Una parada en la calle Sagasta esquina a Cánovas del Castillo, recordó la representación en los años 30 en el convento de Capuchinos, de “La boda de la Tía Norica”.

Y llegamos al final, subiendo a la Sala de la Tía Norica del Museo de Cádiz. Allí, para alegría de los gaditanos, se custodia un legado teatral de doscientos años, propiedad del Ministerio de Cultura que lo compra en 1978. 

En los años 80 se crea una asociación cultural con las réplicas exactas de los títeres, que son el material empleado en las actuales representaciones del Teatro Cómico de la calle San Miguel. 

Una Ruta interesante y entretenida a partir de la tesis y las investigaciones de Desirée Ortega. Se dice que la Tía Norica es la actriz activa más vieja del mundo, y está en Cádiz.