Con la habitual formación para obtener el carnet de manipulador de alimentos, finalizó otro ciclo de talleres de cocina organizado por nuestra Asociación Comeencasa. Han sido un total de 20 horas de clases, con una media de 10 alumnas, procedentes en su mayoría de Nicaragua. Un país cuya situación actual invita a salir huyendo, está claro.

Como en anteriores ocasiones, hemos puesto en práctica todas las recetas más básicas e imprescindibles, a razón de tres cada día, para completar y configurar un menú saludable. Es decir, potajes de legumbres, pistos de verduras, revueltos, horneados de verduras, pescados al vapor, guisos de carne, salsa de tomate, gazpachos y cremas de verduras. Un repaso a nuestros mejores platos para alimentarnos de modo sano y rico.

De nuevo nos acercamos –a través de la cocina- al mundo de estas jóvenes que salen de sus países buscando una vida mejor; aspiran en primer lugar a encontrar trabajo en el servicio doméstico. Y muchas de ellas sin papeles, expuestas a la más dura explotación y precariedad laboral, por parte de sus jefes domésticos.

Pero en este grupo, aparte de compartir con ellas sus aspiraciones, hemos vivido varios logros de sus metas personales: una de estas chicas ya consiguió sus papeles tras tres años en España, lo que normalizará su relación laboral; otra que –siendo ya ciudadana española- ha decidido estudiar hostelería; y la tercera, que gestionará por su cuenta –tras llevar en España el tiempo reglamentario- la tramitación para su regularización legal, ya que en ninguno de sus empleos se lo han facilitado, a pesar de sus promesas.

Tres mejoras –unas más materializadas que otras- para un grupo de mujeres que debe pasar por un duro periodo de espera hasta conseguir el permiso de trabajo. Mujeres que posiblemente se sientan solas y no sepan moverse para conseguir asesoramiento y ayuda legal. Hay que guiarlas y hacerles ver que su futuro no solo está en el servicio doméstico, sino que deberían buscar otros cauces laborales, a través de la formación. Todas ellas tienen la ilusión de traerse a su familia, está claro que quieren dejar sus países. Y mientras tanto, malviven con una maltrecha economía.

Finaliza otro ciclo, y nosotros también queremos revisar nuestra actividad, replanteándonos nuestra filosofía y nuestros métodos de formación. Damos unos modestos cursos a un grupo de personas modestas, poco notorio en la sociedad, pero muy necesario (servicio doméstico y asistencia domiciliaria a mayores).

No somos más que voluntarios y nuestra pequeña Asociación quiere seguir estando activa, por lo que ofreceremos estos cursos a otros colectivos.