Desde el año 2014 está cerrada esta bella capilla gaditana (que llegó a ser parroquia en el siglo XX), joya del mejor barroco de los siglos XVII-XVIII, debido a su mal estado de conservación. El pasado sábado disfrutamos de una visita guiada organizada por la Asociación Amigos por la Pastora, entidad ciudadana que promoverá su restauración y reapertura al culto. Fue un recorrido por el interior del templo y una pequeña sala contigua habilitada como museo. El resto de las dependencias está en ruina y no son visitables por seguridad.

El origen de la advocación viene del éxito que alcanzaron en Cádiz las Compañías del Santo Rosario, fundadas por el capuchino Fray Pablo de Cádiz, y que llegaron a ser quince en la ciudad gaditana durante los siglos XVII-XVIII. Estos grupos practicantes de cultos desfilaban presididos por un pendón, rezando por las calles los misterios del rosario cada noche (hombres separados de las mujeres). Estos rosarios públicos dieron lugar a la fundación de algunas de las cofradías que existen hoy en Cádiz, entre ellas la Archicofradía de la Divina Pastora, que tiene su sede en este templo gaditano.

Otro capuchino, Fray Isidoro de Sevilla (destinado a Cádiz en 1703) declaró haber tenido una visión de la Virgen vestida de pastora (atuendo inusual e incomprendido en la época para una imagen mariana). Entonces, encargó un cuadro con tal advocación al pintor Alonso Miguel de Tovar, dándose a conocer entonces esta iconografía, y fundándose la Archicofradía de la Divina Pastora.

Esta hermandad comienza en la sede del Monasterio de las Concepcionistas de Santa María, llevando en su título el de la Inmaculada Concepción. Al poco tiempo buscaron capilla propia, cediéndoles el Ayuntamiento un local que no reunía condiciones por su exposición a los temporales. Más tarde, una rica señora de Vejer les cede el solar que ocupa hoy la capilla en la calle Sagasta. Y se encarga la imagen (de candelero), a un escultor sevillano anónimo, aunque atribuida a Montes de Oca. Y se empieza a construir el templo, que albergó por primera vez en la cristiandad la devoción a la Divina Pastora. Sevilla tiene actualmente cinco templos dedicados a la advocación de la Divina Pastora. 

Al principio era una capilla cuadrada. Se trae al crucificado (Cristo del Buen Viaje) de la ermita de Santa Elena. Tras el éxito de la capilla, se amplía con los mejores artistas: Julián Jiménez, diseñador de retablo y Benito de Hita, imaginero.El primer camarín –la mejor pieza del templo-  se perdió. Al poco de su construcción se acaba el dinero y solo se dora el retablo mayor.

Es interesante también señalar la existencia de la imagen de la Divina Pastora Galeona (expuesta en el pequeño museo interior), de factura americana, sufragada en 1756 por el comerciante José de Rojas, como agradecimiento por haberle librado de un naufragio en su vuelta a Cádiz desde América. Sabemos que tanto Carlos III como Isabel II visitaron el templo (1862).

En los años 50 del siglo XX decae la Cofradía, aunque el templo se convierte en parroquia. Por diversos problemas estructurales acaba cerrándose en 2014, siendo un templo dependiente de la Parroquia de San Lorenzo.  Ahora se quiere reabrir e intentar devolverle su pasado esplendor. La Cofradía no está extinta, sino latente. Para ello se ha creado la Asociación de Amigos por la Pastora, que promoverá su reapertura. 

Es una joya de la ciudad de Cádiz, y una gran desconocida para la mayoría.

Por cierto, en 2015 participamos junto a algunas personas como voluntarios en una “Noche Blanca”, organizada para recaudar fondos con los que arreglar los problemas constructivos más urgentes de la Pastora. Parece ser que por problemas burocráticos del Obispado, aún no se han podido llevar a cabo estas obras de urgencia, teniendo consignado el dinero para tal fin. Lógicamente como ciudadanos que ofrecimos nuestro trabajo, esfuerzo y tiempo, esta noticia nos resulta inaceptable, porque la capilla cerrada está empeorando cada dia.