He compartido este artículo de Eroski Consumer, que señala frontalmente los abusos calóricos de las comilonas de navidad, porque dice “triplican las cantidades recomendadas de calorías, afectan al sistema digestivo y son perjudiciales para personas con diabetes, hipertensión y colesterol”. A mí también me afectan esta super dosis de alimentos en estos días, y eso que procuramos dosificarnos y organizarnos para llevarla bien.

Señala el artículo que los españoles además invertimos o gastamos en alimentación un 26% más que en el resto del año, siendo España la más gastosa en estas fiestas entre los países vecinos.

Las comidas de Navidad –aun seleccionando la calidad de los alimentos- no nos ayudan a comer mejor, según declara en el artículo la dietista-nutricionista Isabel Megías, porque casi todas las comidas son excesivamente calóricas. Llevan demasiados azúcares y grasas (y a veces no saludables). La dietista apunta que en una de estas comidas navideñas podríamos ingerir más de la mitad de la energía recomendada para todo el día, pero con alimentos poco saludables, por lo que apenas nos aportan nutrientes. 

Es cierto, en navidad todo se altera. Se come menos en casa, se añade más alcohol, se olvida la fruta, la verdura se ignora y se abusa del dulce. De tal modo que el orden de nuestra dieta salta por los aires. Y aunque esto ha ocurrido siempre en estas ocasiones especiales, creo que ahora empezamos mucho antes con estos desórdenes, sobre todo en las comidas de empresa.

El artículo enumera concretamente una serie de productos poco ejemplares y que se introducen en estos menús navideños, como embutidos, quesos, tostadas con foie, cremas untables, ensaladillas con abundante salsa, natas, hojaldres, sopas enriquecidas, carnes rellenas, postres recargados, turrones, etc., por no hablar de las bebidas azucaradas o alcohólicas, etc. Estamos hablando de alimentos considerados excepcionales y que al final se dan con demasiada frecuencia entre los meses de diciembre y enero, poniendo en peligro nuestro peso (entre medio kilo y un kilo) y nuestra salud. Por eso luego en enero estamos todos tan cansados y deprimidos.

Y en este aspecto hay que enumerar algunos efectos de los atracones: pesadez, náuseas, acidez, gases, estreñimiento, diarrea, distensión abdominal o cólico. El colesterol y la diabetes se descontrolan con estos atracones, según datos que demuestran su aumento.  

Hay que cuidar los menús en estos días y eso –en casa- es responsabilidad del cocinero. También en los establecimientos de hostelería podrían hacer algunas mejoras en los ingredientes para que la comida fuera algo más digestiva y saludable, sin dejar por ello de ser exquisita.

Consumer Eroski habla de actuar sobre tres parámetros: grasas saturadas, azúcar y sal.

Grasas saturadas, como por ejemplo manteca de cerdo para las carnes rojas y los dulces típicos. Mejor emplear aceite de oliva y técnicas saludables de cocina.

Azúcar, que debe cuidarse en salsas y guarniciones, ofreciendo fruta de postre como sustituto de tanto dulce, cuidando a las personas con diabetes.

Sal, que habría que reducir en los platos, permitiendo que cada uno aliñe a su gusto; sin olvidar limitar los embutidos, quesos curados y aceitunas.

Lo ideal es preparar menús –en casa- que puedan comer todos, niños y adultos.

Por cierto, hoy hemos tenido una pequeña celebración a media tarde (pero con verdura y carne), que nos ha obligado a cenar frutas y yogur. Hay que compensar los excesos.