El pasado domingo, en las habituales charlas de La Casapuerta, tuvimos ocasión de escuchar una interesante ponencia a cargo de la dietista-nutricionista gaditana Helena Rodríguez, especializada en alimentación vegetariana, vegana y deportiva; el título: La Nutrición está de moda. La profesional hizo un repaso por las principales claves de la alimentación actual y su relación con la salud, bajo la influencia de la publicidad en el consumo.

Partiendo de los grandes beneficios obtenidos por las empresas alimentarias (en USA fueron del orden de 1.098.000 millones de dólares), y con 290.000 empresas europeas dedicadas a producir alimentos, podemos hacernos la idea de la influencia del sector. Ahora –en el primer mundo- nos estamos preocupando por nuestra salud, tomando conciencia de las enfermedades metabólicas y cardiovasculares, y sobre todo por el cáncer, por aquello de la incertidumbre que lo rodea. Los estudios científicos comienzan a culpabilizar a los productos procesados de muchas enfermedades y se empieza a leer las etiquetas de los alimentos que consumimos.

A tal efecto, la industria responde quitando azúcares, grasas y sal, de tal modo que creemos que un alimento con menos caloría es más saludable, y recurrimos a la “compensación” en el consumo de alimentos, para permitirnos comer aquellos que no son aconsejables desde el punto de la salud, a cambio de practicar ejercicio físico por ejemplo. 

Por poner otro ejemplo.: Una palmera (dulce) = Cuatro plátanos, en número de calorías, pero evidentemente no son lo mismo.

Helena Rodríguez comentó el caso de alimentos que están bajo polémica como la leche fresca, los conceptos eco ó bio, el uso de abonos naturales en los cultivos (con la cuestión de las infecciones por e-coli), los productos procesados con ingredientes incluso ecológicos, etc., que nos llevan a confundir los productos bio o eco con los de temporada o proximidad, mucho más eficientes en sostenibilidad ambiental y para la salud. La Industria influye así en nuestros hábitos alimenticios a través de los supermercados. 

Estas cuestiones desembocan en una tendencia cada vez más frecuente en la población que es la Quimiofobia, es decir, miedo a los productos químicos como conservantes y saborizantes. Pero la industria aprovecha este sentimiento para aumentar sus ventas. Ocurre que una serie de grandes marcas declaran en sus etiquetas la ausencia de determinadas sustancias como gluten, sin trigo, sin lactosa, etc., que no tienen por qué aparecer en ellos. Es un modo de lavar la imagen ante el consumidor preocupado, consiguiendo desplazar a otros alimentos.

Un caso curioso es la frecuente tendencia a comer alimentos sin gluten, en personas no celíacas, lo que no se sostiene científicamente. Es decir, el gluten está siendo demonizado sin sentido por quienes pueden tolerarlo, porque además, cumple varias funciones en nuestro organismo.

El caso del azúcar: con la aparición de la web www.sinazucar.org se viene hablando constantemente del azúcar oculto, del gran escándalo del azúcar. Por ello, algunas marcas declaran el azúcar bajo otro nombre para despistar. Recordemos que alimentos como la fruta tienen azúcar en su estado natural y que nuestro cuerpo la necesita. 

El aceite: sobre todo el de palma está en el punto de mira de los profesionales de la salud, como responsable de diversas enfermedades metabólicas. Por ello existe una campaña contra este producto, que ha hecho que disminuyan las cantidades empleadas por ciertas marcas. El aceite de palma es barato y aporta buena textura a una serie de alimentos. 

Los alimentos funcionales: llevan sustancias añadidas. La EFSA aprobó que estos alimentos deben contener como mínimo un 10% de lo anunciado, en relación con la cantidad diaria recomendada (CDR), como alimentos enriquecidos, pero en realidad son superfluos. Y sus propiedades se pueden extraer de otros alimentos reales. A esta práctica se le llama Nutricionismo.

Los omega-3: se encuentran en los pescados azules entre otros alimentos, y es otra de las sustancias que se publicitan en las etiquetas, cuando en realidad es fácil de conseguir en su estado natural.

Otros productos interesantes: son las legumbres envasadas, las verduras congeladas y los lácteos sin azúcar, ya que pueden enriquecer neustra dieta y facilitarnos el consumo y el cocinado a falta de tiempo. 

Durante la charla de Helena Rodríguez el público respondió con gran interés, formulando diversas preguntas relacionadas con el tema de la alimentación, ciencia moderna y en constante evolución. Rodríguez pertenece a una nueva generación de profesionales de la nutrición que están aportando información y guía a nuestros hábitos alimenticios, tan influidos y distorsionados por la publicidad y el consumismo. 

Podéis encontrarla en su página  y ejerce su profesión en Cádiz capital. Y aquí va su blog:

Enhorabuena por su eficacia comunicadora y por su preparación.