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Ana María, Charo, Carmen, Inés, Lola, Pepi, Rosario, María, Mari Ángeles, mi madre, mi hermana, mi abuela,….son las protagonistas “Para Que su rastro no se borre”. En la presentación en la Biblioteca Provincial de Sevilla el pasado jueves, sonaron sus nombres en una sala a rebosar.

Es el subtítulo del último libro de Alicia Domínguez, “Memorial a ellas”, con ilustraciones de Rosa Olea. A ambas las he conocido recientemente en Cádiz, como reflejos del sentido femenino y feminista de este libro,  recopilatorio de historias y de ejemplos de mujeres.

Memorial a ellas ha recogido de sus testigos vivos y mentores 54 historias de mujeres del pasado reciente: casi todas de la segunda mitad del siglo XX. A unas les sorprendió la guerra, a otras la posguerra, a muchas el hambre, la orfandad, la viudedad, la maternidad clandestina, el trabajo precario y el eterno sentido de culpa… Y su denominador común es haber sido anónimas, ni famosas ni populares, sino simplemente heroínas caseras, por sus familias, sus negocios, su dignidad, pero siempre pensando en los demás.

El libro pone en evidencia el gran valor y el gran servicio prestado por nuestras mujeres, en silencio, sin titulares, sin referencias, sin apoyos, sin llamar la atención. En lugar de la autoridad oficial, responsable del bienestar y la supervivencia colectiva, ellas gestionaron sus hogares, propios y ajenos- curaron a los enfermos en casa, sobrellevaron las carencias económicas y afectivas, y montaron un pequeño y sólido universo. Mujeres que ayudaron a muchos a vivir, crecer y desarrollarse. No, su rastro no debe borrarse, porque ya intentaron silenciar sus testimonios. 

Corrientes feministas de la economía mundial hablan de un mundo dirigido por mujeres, un gran acierto sin duda. Las mujeres y su estatus individual son el indicador del desarrollo mundial, de la calidad de vida global y del respeto a los derechos humanos.

Memorial a Ellas recoge historias pequeñas, sencillas, de personas corrientes, pero que multiplicaron su fuerza, para que el mundo siguiera su curso a igual velocidad. Historias que llevan el fondo musical de coplas de amor, de desamor, de infidelidades, de llanto, de sufrimiento, de pérdidas, de valor y de atrevimiento, y sobre todo, de superación. Malos tiempos para los hombres y bastante peor para las mujeres.

Leeré el libro con parsimonia, imaginándome en sus textos a mi madre, a mis tías, a mi abuela, a mis vecinas y a tantas mujeres de las que guardo sus historias, su memorial en mi corazón.