Un plato frío que cabe perfectamente en los menús de primavera, verano y algo de otoño, sobre todo éste que va siendo bastante caluroso. Esta receta emplea un aliño distinto al convencional tipo vinagreta y además es muy digestivo.

Ingredientes (3-4 personas) 125 g de fabes, 3 zanahorias grandes, 1 cebolla roja, zumo de 1 limón y su ralladura, 1 cucharada de miel, 1 cucharadita de eneldo picado, sal y aceite de oliva virgen extra (dos-tres cucharadas)

Dejamos las fabes en remojo toda la noche. Por la mañana, en el mismo agua, las ponemos a cocer, añadiéndole más agua si es necesario, -y mejor si es caldo de verduras casero-, durante algo más de una hora, o el tiempo necesario para que estén tiernas. Les va muy bien si las “asustamos”, es decir, si añadimos dos o tres veces agua fría durante la cocción. Escurrimos y reservamos.

En un bol ponemos la cebolla en lascas, el zumo de limón, la ralladura,  la cucharadita de miel, el aceite y la sal. Dejamos que se mezcle bien durante una hora como mínimo en la nevera.

Pelamos y cortamos las zanahorias en bastoncitos finos y las salteamos en un perol con un poco de aceite y sal, junto con el eneldo durante unos 10 minutos.

Añadimos al perol las alubias escurridas, mezclamos y salteamos con las zanahorias unos dos minutos. Sacamos y mezclamos todo con la salsa de aliño preparada. Corregimos de sal y servimos caliente o frío.

Riquísima.