Frase de película: “Me gusta el café igual que los hombres, negros y fuertes”. Y una definición turca: “Negro como el infierno, fuerte como la muerte y dulce como el amor”.

El café, considerado como pócima maravillosa y tónico para el cerebro, celebra hoy día 1 de octubre su día, bajo el lema “Mujeres en el Café”,  para destacar la importancia de la mujer en la cadena de producción y comercialización del café, pues son agricultoras, tostadoras y propietarias de cafeterías.

El Día Internacional del Café está promovido por países que forman la Organización Internacional del Café (OIC) y por las asociaciones cafeteras de todo el mundo. Se viene haciendo desde 2015, aunque Japón lo celebra desde 1983.

El café se descubre en África oriental (¿Etiopía?), en el siglo IX, cuando las cabras de un rebaño se comieron unos frutos rojos de un arbusto verde, y el pastor comprueba el cambio de ritmo de esos animales. Llega a Europa en el siglo XVII, y parece ser que la primera cafetería se abre en Venecia en 1645.

El arbusto del café tarda en madurar entre 3-4 años, siendo primero de color verde y luego se va oscureciendo hasta llegar a tener tono carmesí. Lo normal es una cosecha al año, menos en Colombia y Kenia, dónde se dan dos cosechas. Por ello hay cafés de invierno y cafés de primavera. En los países ecuatoriales se obtiene café todo el año.

Tostar el café es un verdadero arte. Se tuesta poco en origen porque el tostado acorta su vida. Los granos deben permanecer en movimiento durante el proceso de torrefacción, para que se tuesten por igual, para un sabor homogéneo y no se quemen. En cuanto se enfrían los granos se empaquetan. El tueste depende de los gustos del mercado de destino. En casa podemos tostar el café en nuestro horno a 230ºC.

SOBRE LA COMPRA DEL CAFÉ:

Dos son las variedades principales del café: Arábica (de oriente próximo), que es el mejor. Y Robusta, originario de El Congo, para café instantáneo.

Veamos sus formatos:

Café verde en grano: es difícil de encontrar, no está tostado, casi no tiene sabor, por lo que hay que tostarlo. A más tueste, más fuerte y amargo resulta.

Cafés en grano tostados: lo más sencillo. Solo hay que molerlo. Los que se venden en grano tostados en grandes superficies son mezcla de orígenes diferentes. Para encontrarlos sin mezclar, hay que comprarlos en un tostadero o en tiendas especializadas. Este café se conserva bien, y el punto de molido es muy personal.

Cafés molidos: lo más normal. A veces en paquetes al vacío y con válvula. Son prácticos y sencillos de usar y sirven para preparar con todas las máquinas; pero mezclan diferentes cosechas y orígenes, Y además la calidad es muy variable según las marcas.

Cafés aromatizados: De moda en Estados Unidos (vainilla, almendra, chocolate, praliné o whisky). Son muy atractivos porque enriquecen el aroma del café. Pero suelen ser cafés de mala calidad. La aromatización disfraza los defectos del café.

Cafés instantáneos: muy prácticos para llevar en los viajes, pero suelen perder sabor con rapidez.

Monodosis ESE O Monodosis duras. Es el indicado para las cafeteras exprés. Ya molido se envasa y se comprime con papel de filtro. Es práctico y lleva diferentes tipos de cosechas y de orígenes. Se conservan bien y evitan el desperdicio. Son caros.

Monodosis blandas: o PAD, para preparar sin derrochar un café de filtro de calidad, con una dosis óptima de café para una taza. Salen buenos cafés de muchos sabores y con facilidad. Pero necesitan una cafetera especial.

Cápsulas: envasado a presión en cápsulas de aluminio. Sistema muy conocido y extendido. Es práctico con gran variedad de tipos de café, pero son muy caras y necesitan cafetera especial.

Extractos de café: Son infusiones de café concentradas mediante tratamiento al vacío. Indicados en pastelería para cremas o pastelitos de café.

Licores de café: muy irregulares, unos de buena calidad y otros no tanto. Van muy bien en pastelería para aromatizar cremas y bizcochos.

En la degustación del café, hay tres etapas como mínimo. Primero se mira, luego se huele y por último se prueba.

Como ya he dicho varias veces aquí, solo compramos el café en grano y en tiendas especializadas o bien en tiendas de comercio justo. Nunca en supermercados y nunca el café molido. Y por supuesto, no pido café en cualquier establecimiento.

Acabo de darme que cuenta que tengo muchas noticias dedicadas al café. Aquí os dejo algunos enlaces de mi blog.

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Tengo algunas noticias más relacionadas con el café, se nota que me gusta mucho:

Atención Cafeteros!

Arábica o robusta, incógnitas del café.

El café de los baristas

Cata profesional de café con AB

El café en Etiopía

Café con nombre de mujer

Cata de café en Andalucía Sabor

Moliendo mi café biológico

El café, factor individual y colectivo

 

FUENTES: “La Dolce Vita. El café” – 2002 Edimat Libros. Y CAFÉ, de Stéphan Lagorce, Editorial Larousse, 2008.