Los revueltos son unas de mis preparaciones favoritas. Pertenecen a lo que yo llamo cocina instantánea, a diferencia del resto de los platos que se pueden elaborar con anticipación, a los que ya estoy acostumbrada desde mis tiempos laborales. Pero los revueltos nos han dado muchas satisfacciones en casa.

Por ello, el revuelto lo ponemos mucho en nuestras cenas,  ya que admiten un margen de cinco-diez minutos de espera, para poner inmediatamente en la mesa, en el mismo perol de origen (que debería ser medianamente bonito), y sobre un apartador o salvamanteles. Solo es necesario ajustar cantidades o relación huevos/material y que llegue en su punto de temperatura. Hay quien cocina revueltos para el desayuno, pero no es nuestro caso. Y en cuanto a proporción, un huevo por persona.

Pero me he dado cuenta de que el revuelto tiene también sus trucos, sus secretos, y que hay que saber hacerlo. Y además, es un plato muy agradecido pues fusiona con casi todo, convirtiéndose en plato único. La página Directo al paladar ha publicado algunas pautas a seguir para bordar un revuelto. Son doce claves muy interesantes que resumo:

1.- Usar buenos huevos. Partiendo de la numeración de los huevos (0, 1, 2 y 3), aconsejan no utilizar el número 3, por proceder de gallinas en jaulas con escaso espacio y un tanto estresadas. Los del número 0, ecológicos, son más caros. Personalmente me decanto por los del número 1 (gallinas camperas) en cuanto a relación calidad/precio. El huevo es el gran protagonista del revuelto, por lo que su calidad es fundamental, más que en la tortilla o en el huevo duro. 

2.- No batir mucho los huevos: aquí hay diferentes opiniones. Unos aconsejan batirlos mucho y otros lo mínimo. Personalmente pienso que habrá que tener en cuenta otros factores como el tipo de cocina (fuego, inducción o vitrocerámica), que son distintos al distribuir la temperatura y por tanto el huevo por el perol.  Pero si batimos mucho entrará aire en la mezcla y el revuelto saldrá un poco inflado, que no es lo suyo.

3.- Con sartén antiadherente: o al menos que esté en buenas condiciones, para que se pegue lo justo. El revuelto tiene sus momentos (primero fuego fuerte que luego va bajando). Y el material de la sartén debe ayudar.

4.- Salpimentar los huevos previamente. Esto lo dice muy claro el artículo de directo al paladar. A mí, la verdad, no se me había ocurrido. Es decir, aconsejan sazonar los huevos tras el batido y antes de verterlos sobre la farsa. La razón es que así se quedará mejor distribuida la sal.

5.- Mantequilla mejor que aceite. Aquí no lo tengo muy claro; llevo hechos muchos revueltos y nunca con mantequilla. Pero siempre que lo sea de verdad, no con sucedáneos vulgares. En cualquier caso, me ofrezco a hacer el experimento. Se habla de 15-30 gramos para 4 huevos, es decir, no muchas calorías más que con aceite. Los huevos se añadirán con la mantequilla fundida, sin que se queme.

6.- Cumplir los tiempos, es decir, cuando estén cuajados los huevos retirar del fuego inmediatamente, de lo contrario, podría resecarse, y, tener en cuenta, que si cocinamos en vitrocerámica, el calor continuará un tiempo, por tanto, no solo apagar, sino retirar. No obstante, el calor residual de la sartén terminará de hacer el revuelto.

7.- Cocinar los huevos en frío, es una técnica sofisticada de un famoso chef. Supone incluso batir los huevos dentro de la cazuela, del tirón. No obstante, es difícil de aplicar en vitrocerámica. Así los huevos nunca se harán demasiado, porque se va retirando la olla cada vez que sube demasiado la temperatura.

8.- Servir inmediatamente. Esto es lógico. Los comensales deben estar esperando en la mesa a que llegue el revuelto, para tomarlo en su punto. Nada peor que dejar que se enfríe y se reseque.

9.- Cuchara o tenedor de madera para remover. El revuelto debe estar siempre bajo nuestro control de temperatura, y habrá que remover tanto como nos lo pida. El cubierto de madera hará que removamos con comodidad e impedirá que se raye el perol.

10.- Añadir yemas extras, es decir, más que claras. Por ejemplo, una yema extra por cada huevo completo. Este consejo sirve también para hacer tortillas. Así saldrá el revuelto mucho más jugoso. Y en cuanto a las claras sobrantes, se aprovecharán en repostería.

11.- Nata líquida al final: sería justo al retirar los huevos. Tampoco lo he experimentado nunca, la verdad. Pero habrá que probarlo.

12.- Los ingredientes, deben estar hechos previamente, para que solo quede la integración con los huevos. Es molesto encontrar en un revuelto unos espárragos difíciles de masticar o unas verduras demasiado duras. 

Resumiendo, ha sido una buena idea hablar de la elaboración de un revuelto por parte de Directo al paladar, uno de los platos instantáneos que más podemos disfrutar, porque se presta a la unión con casi todo, incluso con papas fritas o cocidas, que también es un gran revuelto.