Tres cuartos de hora antes, el local tiene una ocupación media, la gente consume lo de siempre y aún quedan sillas vacías, como si nada. Así que aprovechamos, por aquello de poder sentarnos y cogemos una mesa. Pasada media hora, entran los enterados, es decir, los que saben que allí mismo, en breve,  habrá un acto, el de entrega de los premios “Historias del Café”, un concurso de relatos que radica aquí mismo, que ahora llega a su cuarta edición, y que ha tenido como ganadoras a dos mujeres: Almudena Ocaña y Mercedes Saenz. El Café de Levante es autónomamente cultural.

Entra Tere Torres, su propietaria, junto a nuestro Javier Osuna, miembro del jurado del concurso, y a las dos escritoras premiadas se las conoce por la satisfacción de su gesto. En un rato, leerán sus respectivos trabajos, y formarán parte del curriculum literario del Café de Levante. También están en el jurado mi amigo Pepe Landi y Pepe Espinosa, que hoy no han podido estar presentes. Y habrá silencio y todas las copas estarán servidas.

EPSON scanner image

Ya habíamos consumido la primera cerveza. Este concurso de relatos cortos, en esta ocasión, aúna literatura y mujer (este año estamos que nos salimos). El certamen ha reunido más de 100 relatos procedentes de muchas partes del mundo: Francia, Estados Unidos, y mucha Sudamérica.

El inicio o guía del relato lo marcó hace un año, cuando se convocó, la escritora Almudena Grandes, cuyo texto había que continuar en una narración libre, acorde con lo planteado. Y así lo han hecho los concursantes. Con personajes fijos como los policías Román y Sánchez. A ver qué funciones se les daba en sus cuentos, porque eran de plantilla.

Tere Torres presenta el acto con satisfacción –ella lo creó, lo vive y lo disfruta- y luego Javier Osuna describe a las ganadoras y cuenta algunos pormenores del concurso, dando paso a las dos premiadas, que leyeron sus respectivos relatos en medio del silencio de la barra y del público, parte dentro y parte fuera del local. Pero todos pendientes de lo que ocurría en el Café de Levante. Cultura Casual.

Aplausos, gratitud, satisfacción en las premiadas, comentarios, terminar la segunda cerveza, y comprar los libritos con las “Historias del Café” (5 euritos), editados por el Café de Levante, un sitio muy especial, que cuida desayunos y meriendas, al que no le he podido poner ninguna pega ni en pan ni en aceite ni en café, y menos en sus pasteles artesanos. Todo un núcleo cultural en Cádiz, en pocos metros de superficie. La calle Rosario tiene Goyas, corseterías, hermandades, música de Haydn, sex shops, modernos puntos de gastronomía y un Café de Levante al que le dedican relatos con imaginación y sueños frikis.