En breve finalizará la Ruta del Tapeo de Cádiz en su edición XVII. Pero aún nos queda comentar las tapas de dos establecimientos. Y aunque vayamos cortos de tiempo, creo que describir estas tapas es positivo porque tal vez se conserven en carta una vez pasada la Ruta.

EL NONO: es un bar de comida tradicional situado en el barrio de la Viña, detrás de la Facultad de Empresariales (antes Hospital de Mora). Es famoso por sus comidas caseras de la que dan buena cuenta muchos de los trabajadores de la cercana Universidad. El Nono se ha llevado ya varios premios en la Ruta del Tapeo.

TAPACAI: Lubina confitada en ibéricos. Sin salirse de su línea tradicional, esta tapa –abundante por cierto- juega con otros sabores para añadir al pescado. Una tapa con calidad y elaboración transparente.

“UNA DE PESCAÍTO”: Friturita de cazón del Nono. Con original presentación, esta frita de buen cazón cubre una salsa que lleva espinacas baby y hierbabuena, entre otros. Buen resultado con sabor a Cádiz.

 

ROSARIO UNO: cambiamos de ambiente, dirigiéndonos al nuevo local abierto en la calle y número que lleva su nombre, que fue una pequeña casa del siglo XVIII rehabilitada con esmero, cercana a la Plaza de San Francisco y la Plaza de Mina. Llevan abiertos algo más de un año, con su jefe de cocina Juan José Sánchez Marabot.

TAPACAI: Pegotón de ensaladilla Dashi de caballa con katsuobushi y wacame. Una ensaladilla con toques ahumados que ya conocíamos por permanecer en la carta desde el principio. Interesante.

“UNA DE PESCAÍTO”: Copa de serpentina de choco  frito con espuma templada de hueva frita. Esta tapa, con buena presentación, va muy bien en la línea de pescado en sabor y composición.

 

Y aquí terminamos las visitas a la Ruta del Tapeo de Cádiz 2018. Nos hubiera gustado visitar más establecimientos, y de hecho intentaremos conocer algunos más por si hubieran conservado la tapa concursante. Porque creemos que siempre hay que conocer sitios nuevos, que seguro encontraremos alguna sorpresa.