Comer bien y variado en casa es misión imposible si no se mete uno a preparar su comida, y por extensión, si no se ha comprado lo necesario.  Al meternos en la cocina debería estar todo preparado, tras pasar por los lugares de compra, hoy día con diversos formatos, unos más populares que otros. Pero está claro que las decisiones de compra definen nuestro perfil de consumidor más o menos comprometido con la salud, independientemente de que tengamos limitaciones de tiempo, que eso también influye.

En los cursos de verano de la UCA (Universidad de Cádiz), éste fue el tema de una de las ponencias, bajo el título “Cesta de la compra y cocina saludable”, que defendió Carmen Pérez Rodrigo, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, presidenta –entre otras cosas- de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria. Mereció la pena repasar su presentación, pues analizó los hábitos de todos nosotros a la hora de conseguir alimentos para cocinar y comer directamente en casa. 

El acto de comprar está formado por pequeñas decisiones diarias, semanales o mensuales, que deberían ser asumibles e incorporables para la población; decisiones buenas para nosotros y buenas para el medio ambiente, que sufre nuestras costumbres. Cada día hay menos alimentos frescos en las tiendas y más “productos” elaborados. Además, los alimentos viajan. Y los mercados de abastos tradicionales se están convirtiendo en lugares de peregrinación gastronómica nada más.

Son muchos los factores que en principio rigen el acto de comprar alimentos: Dónde comprar (mercados de la zona, grandes superficie, otros, etc.), qué comprar, cuantos procesados, qué composición, ingredientes de calidad, alimentos de proximidad, Denominación de Origen, publicidad, etc.

Actualmente coexisten tiendas físicas con tiendas en internet, con gran influencia de las redes sociales.

Las cifras hablan de que el 61% de la población española compra en los supermercados. Éstos, los centros comerciales y los mercados no tienen nada que ver entre sí, porque suponen filosofías distintas.

Por suerte, parece ser que cada vez nos fijamos más en el etiquetado de los productos envasados y sus declaraciones nutricionales, así como en los consejos para conservación. La lista de ingredientes es fundamental, junto a calorías, grasas, socio o azúcares, así como los alérgenos.

Antes de salir a comprar deberíamos dar estos pasos:

-Planificar anticipadamente el menú.

-Pensar en las comidas a cocinar durante la semana.

-Prestar atención a listas u ofertas de precios.

-Repasar las existencias de nuestra despensa.

-Confeccionar una lista ordenada

-Comenzar comprando los alimentos no perecederos

-Tener en cuenta la colocación estratégica de productos en el supermercado,  que están dispuestas para atraer descaradamente al comprador.

Y utilizar además, técnicas culinarias seguras y saludables; hay que tener en cuenta que el calor de la cocción destruye parte de los nutrientes de las hortalizas y verduras; por ello, hay que lavarlas, cortarlas en trozos grandes y no dejarlas en remojo. La cocción se hará con la menor cantidad posible de agua y en olla tapada y sal.   

Entre las técnicas culinarias más saludables están: asado, hervido, cocina al microondas, gratinado, cocina al vapor, escaldado, plancha, escalfado, marinado.

Entre las desaconsejables tenemos el rebozado, el estofado, la fritura, los escabeches y el guisado.

Es importante adquirir siempre alimentos de temporada.

Personalmente, siempre he defendido -sobre todo aquí- realizar la compra en los mercados de abastos. Allí están los alimentos más frescos y de  cercanía. Es cuestión de organizar nuestras compras como clientes y de que los minoristas también se adapten a nuestras necesidades, por la falta de tiempo que todos tenemos hoy.

Me entristece saber que somos pocos los que tenemos este hábito, porque no tiene nada que ver comprar en mercados de abastos con acudir a los supermercados  -de barrio o de grandes superficies- . Por lo pronto, en los mercados podemos sentir el olor de los alimentos, que nos predispone a disfrutar de nuestra futura cocina.