Es un restaurante calificado de “kilómetro cero” por las características de su cocina, con productos ecológicos o de cercanía. El espacio, situado en el barrio sevillano de El Porvenir, incluye una pequeña tienda de productos orgánicos y una cocina a modo de isleta, que permite impartir también talleres de cocina, cosa que desarrolla con bastante frecuencia.

Estraperlo es un establecimiento que nunca perdemos de vista. Aunque de pequeñas dimensiones, está muy bien aprovechado en la disposición de sus mesas y en un reservado con capacidad para 8-10 comensales con más intimidad.

Su cocina es moderna, basada en productos de mercado, acompañadas de cervezas y vinos de cercanía.

Hace un par de domingos reservamos para comer allí al mediodía, una vez la gente empieza a dejar la ciudad en busca de playas; en realidad este invierno ha sido muy difícil coger sitio en Estraperlo, incluso para dos.

La amabilidad y atención del equipo de Estraperlo es otra baza más a señalar.

Los platos degustados fueron: calabaza asada con cebolla, tahín y zaatar (uno de mis favoritos y que siempre pedimos); gazpacho de remolacha (sorprendente, riquísimo); solomillo ibérico con cus cus y salsa de café Paris (el que más me gustó), musaka de ternera eco (un plato con un toque muy casero) y de postre un yogur natural con compota de manzana, miel de Tarifa y muesli (delicioso).

Estraperlo es un lugar muy frecuentado por familias con vocación ecológica dónde los niños comen y disfrutan.

El tema de las bebidas estuvo representado con las cervezas Besaro (Vejer, Cádiz, ecológica) y Califa (de Córdoba). Además, compramos un vino tinto para llevar sin sulfitos, La Traviesa que hemos consumido en casa estos días.

Estraperlo sigue siendo un lugar amable para comer con confianza en la cocina y en las recomendaciones del equipo. Su cocina es sencilla pero con toques modernos y consigue hacernos disfrutar.

Enhorabuena a Ana, su creadora.