He encontrado estos magníficos consejos con los que evitar o al menos disminuir el despilfarro de comida. Y aunque he hablado del tema muchas veces en este blog, pienso que no está mal recordarlos.

1.- Planificar el menú y evitar la improvisación. Es cuestión de utilizar la agenda semanal, escribiendo en ella almuerzos y cenas, de modo que todo esté previsto.

2.- Hacer una compra inteligente, que significa revisar lo que tenemos en la despensa y en la nevera. De ese modo, compraremos solo lo que necesitemos.

3.- Adaptarnos al presupuesto y gastar según sus límites. Y no olvidar que comida que se tira es dinero que se tira.

4.- Conservar la comida en condiciones, refrigerando o congelando en función del tiempo y sus necesidades.  La nevera es nuestro gran aliado.

5.- Recordar eso de primera entrada primera salida. Hay que consumir la comida por orden de entrada.

6.- Ajustar las raciones a cocinar; eso es algo que se va aprendiendo con el tiempo, y que podemos poner en práctica en todos los alimentos, porque merece la pena. Así no tiraremos nada.

7.- Si hubiera comida sobrante hay que buscar el aprovechamiento (croquetas, revueltos, guarniciones, etc.). Y consumirla lo antes posible.

8.- La basura es el último recurso, es decir, lo que ya no puede aprovecharse.

9.- Si comemos fuera de casa lo ideal es llevarnos nuestra fiambrera. Así comeremos mejor y ahorraremos gastos. Es cuestión de planificar los menús como si estuviéramos en casa.

10.- Y si comemos en restaurante, hay que acostumbrarse a pedir de un modo moderado, sin pasarnos en cantidades. Cada día es más normal llevarnos las sobras a casa en un recipiente.

Son hábitos y buenas prácticas que nos ayudarán a todos a luchar contra el despilfarro.