Ya conté hace tiempo que formo parte de la junta directiva de la Academia del Gazpacho Andaluz, una asociación gastronómica con filosofía de tradición y kilómetro cero sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es velar y defender el gazpacho como sopa fría elaborado en nuestra Comunidad Autónoma.

Por tanto, mi mayor compromiso es difundir el gazpacho hecho en casa como la mejor opción de entrante en las comidas sobre todo veraniegas, cuando sus ingredientes están en su momento óptimo de temporada. Lógicamente, ello supone obviar los muchos gazpachos envasados que ofrece el mercado alimentario que, en mi opinión podrían servir para un desavío, nunca como costumbre.

La revista OCU Compra Maestra de julio-agosto dedica cuatro páginas a estudiar los gazpachos comerciales, a los que por cierto, suspende en su mayoría. En mi casa no tengo un laboratorio de análisis para estudiarlos a todos, por lo que no puedo sino dedicarme a divulgar el reportaje de OCU –que considero serio-, reforzando así mis teorías de que hay que hacer y consumir nuestro propio gazpacho, un plato que no requiere una dificultad grave en la cocina. A cambio, obtendremos calidad y sabor, factor que la revista cita como ausente en los gazpachos envasados.

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Tras la degustación de los gazpachos preparados, dice OCU que a muchos les falta pan (bueno, yo tampoco le pongo), o están avinagrados, aguados, con final amargo, con exceso de sal, incluso mal etiquetados en los porcentajes de componentes. En resumen, resulta que prácticamente todos suspenden en textura y sobre todo en sabor, además de cuestionarse sus propiedades nutricionales.

Y yo añado: en estos gazpachos no se informa del origen del tomate, de su aceite, vinagre, pimientos, cebolla y sal. Cuando todos ellos son productos estrella de Andalucía. Supongo que los fabricantes los habrán traído de lugares con mejor precio, obviando lo mucho bueno que tenemos aquí.

En fin, me ha asombrado también la foto que muestra la revista con tanta cantidad de marcas de gazpachos envasados (unos 20 o más). Marcas que algunas se etiquetan como ecológicas. Con todo ello, nuestro gazpacho de siempre sale muy mal parado: al poco valor dado a sus ingredientes se une el producir más envases (algo innecesario) y al no promover la cocina de casa. Hacer un gazpacho no lleva más de cinco minutos y podemos conservarlo durante casi una semana en nevera. No debemos renunciar a los buenos ejemplos.

Con los gazpachos envasados se menosprecia el sabor, la cualidad que siempre hemos buscado en nuestros gazpachos caseros, a base de un equilibrio de ingredientes maduros y de calidad hecho a la medida de cada gusto personal. Y todo ello en aras del ahorro de tiempo. El gazpacho de casa es sencillo pero es una joya de nuestra gastronomía desde hace miles de años, es una fuente de vitaminas de verdad.

Gazpacho hecho en casa siempre, a menos que nos sea totalmente imposible y tengamos que recurrir a los envasados. No nos dejemos invadir por la industria en nuestra cocina.  Para ello, hay que comprar los ingredientes, lavarlos, pelarlos, trocearlos y triturarlos; luego hay que darles nuestro toque de aliño. Pero la cocina siempre requiere un mínimo de tiempo, tiempo que nos devuelve en calidad de vida y de cultura.