Las ensaladas frías protagonizan los entrantes y las cenas en estos días de rápida subidas de temperaturas. Los garbanzos se comen en casa prácticamente todos los miércoles, pero ya estamos huyendo poco a poco de los platos demasiado calientes, así que tocaba en frío, como aliño. Este plato nos encantó y se ha ido conservando muy bien durante días.

Ingredientes (3-4 personas): 100 g de garbanzos, 200 g de remolacha, 100 g tomates cherris, 2 huevos duros, 200 g. de zanahorias, algo de rabanitos, 1-2 cebolletas rojas, sal, romero, tomillo, orégano, vinagre de Jerez y buen aceite de oliva virgen extra.

Los garbanzos hay que dejarlos en remojo durante la noche. Al día siguiente será suficiente una cocción de una hora para que estén tiernos. La zanahoria necesitará cocerse (pelada) unos quince minutos.

En cuanto a la remolacha, puede comprarse envasada, pero yo prefiero sin dudas la remolacha fresca, a la que quité las hojitas, dejándole un poco para que no se “desangraran” al hervir. Las dispuse en una olla con 1 litro de agua y un cestillo de vaporera, dejándola 25 minutos. Luego las pelé y troceé. Mereció la pena hacerlo así.

Entonces mezclamos los garbanzos cocidos, la remolacha, los tomates cherries cortados por la mitad, los huevos duros, las zanahorias, las cebolletas, los rabanitos y las especias y el aliño.

Un plato muy recomendable para tener hecho en la nevera.