La Asociación Apoloybaco lleva once años organizando en el mes de junio una salida playera con sus socios que incluye un concurso gastronómico. El último de ellos celebrado ayer domingo en la playa de La Redondela (Huelva), estuvo dedicado al gazpacho. Una excelente idea.

No por atribuirle un formato playero careció de calidad este certamen culinario, pues los once gazpachos presentados tenían excelente sabor, buena textura y alguna que otra originalidad, en fin, todos de categoría. Y, como socia de Apoloybaco, y vocal de la Academia del Gazpacho Andaluz, me permitieron ser presidenta del jurado de este concurso con once gazpachos ejemplares.

Resumo ante todo las bases propuestas por la Junta Directiva de Apoloybaco, que fijó como ingredientes mínimos: pan, aceite, vinagre y ajos; al tiempo que daba total libertad para añadir más componentes y para la presentación, si bien debía ser fácilmente bebible, dado el escenario playero.

El jurado valoró especialmente el sabor, la presentación del plato, la facilidad para su degustación en campo o playa, la conjunción y armonía de los diferentes ingredientes, la creatividad aportada en la elaboración, y las características cardiosaludables del plato. Está claro que el gazpacho es un plato fundamental en cualquier circunstancia y hay que darle su sitio. Ayer fuimos en busca del mejor gazpacho y tuvimos trabajo en encontrarlo. 

El gazpacho presentado con el número 9 fue el que mayor puntuación obtuvo del jurado y llevaba: perlas de vinagre balsámico con trufas, tomates maduros, diente de ajo, cuarto de cebolla, algo de miga de pan, parte de pimiento rojo, cerezas maduras, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Jerez y sal. El resultado, excelente. Su autora: Amelia Vela Gil. Hubo también un accésit, que recayó en Curro Mateos López. Ambos son socios de Apoloybaco.

Y tras la entrega de premios y las fotos correspondientes, me cupo el honor de representar a la Academia del Gazpacho Andaluz, de cuya existencia y objetivos hablé a la concurrencia, y con una arenga culinaria en favor de la elaboración del gazpacho en casa, pues de esa manera conoceremos el origen de los mejores ingredientes andaluces de esta sopa, que va divinamente para transportar hasta la playa.

Como recuerdo, en nombre de la Academia del Gazpacho Andaluz, entregué a Apoloybaco -en la persona de su presidente, Antonio Vázquez- una metopa de agradecimiento por haber dedicado su atención a esta sopa fría andaluza, símbolo de nuestra cultura gastronómica y nuestros recursos agroalimentarios.

Una jornada dedicada al gazpacho, el rey de los entrantes veraniegos, un plato exquisito, sano y sujeto a mil ideas que todos deberíamos hacer nuestro.