El pasado jueves el alcalde de Cádiz junto a su séquito propio y de oposición, inauguró la nueva decoración interior del gaditano Mercado Virgen del Rosario. Se trata de la instalación en paredes y techos de llamativos murales pintados con motivos marinos, a modo de acuarios, que le dan un toque artístico. Y ayer sábado, por fin, pude contemplar esta nueva estética, impulsada por la Asociación de Detallistas Asodemer que ha invertido en esta mejora, por lo que ya pude sacar algunas fotos, evitando a los compradores. Los mercados son mi debilidad.

El Mercado Virgen del Rosario de Cádiz (municipal  como el Central del casco antiguo), se abrió hace unos quince años, producto de la fusión del antiguo Mercado de La Merced y el de San Severiano, y ocupa los bajos de los nuevos bloques construidos en lo que fueron los Cuarteles de Varela. Cuenta con 40 puestos dedicados a pescadería, carnicería, frutas y verduras, mariscos, charcutería, encurtidos, bodega especializada, etc.

Eso lo conforma como pequeña galería comercial, con una fachada y decoración muy homogénea, que incluso pasa desapercibida. Este nuevo “tuneado” –ahora interior y en breve exterior-, busca un mayor atractivo al espacio, situado en una zona muy céntrica de la ciudad.

La Empresa gaditana Harte Decoraciones ha sido la encargada de diseñar estas pinturas que cubren techos a modo de cúpula de acuario y en las paredes antes en tonos grises; se sigue de este modo el ejemplo de otros mercados de la provincia como el de Barbate, Vejer, Tarifa o Zahara de los Atunes, convertidos en pequeños museos populares, capaces de atraer visitantes y compradores. 

Todas estas iniciativas vienen a intentar romper las estadísticas que hablan de minorías de compradores en los mercados municipales, frente a los grandes hipermercados. No obstante, los detallistas tienen la responsabilidad de ofrecer un producto y un servicio de excelencia, porque son los grandes aliados para una buena alimentación de los ciudadanos(un buen lema para campaña).  En mi opinión, vendedores y clientes deben mejorar sus actitudes en sus respectivos papeles y así ganaríamos todos.

Alimentos de cercanía, pescados de primera, atención impecable y, sobre todo, información exacta y veraz sobre la mercancía que venden, son los factores que pueden incrementar sus ventas. Y, añadir la apertura de alguna tarde para dar más facilidades al cliente. Para mí comprar en los mercados de abastos es garantía de buena cocina en casa y del mejor sabor en mis platos.

Los mercados de abastos deberían ser la punta de lanza en cuanto a calidad, transparencia y cercanía comercial. Y por otro lado, el cliente debería ser más consciente de la importancia de comprar aquí los alimentos frescos: comprar comida no es una operación de trámite, sino la mejor inversión en salud.

Me da igual que la visita del alcalde y su corte sirva para hacer campaña. Su obligación es apoyar los mercados de abastos, porque son el modelo más decente de distribución de mercancías frescas y cercanas, y una herramienta de educación y de cultura del patrimonio de nuestro campo y nuestro mar.

Enhorabuena a Asodemer, representado por mi amigo Paco Álvarez, por su gestión en esta iniciativa. Espero que este mercado reciba muchas más visitas.

¡Vivan los mercados!