Más de treinta años cuidando tener siempre en la nevera naranjas suficientes con que preparar los zumos de varios días. Y que no faltaran nunca. Más de treinta años seleccionando bares que nos hicieran el zumo al momento, evitando los envasados, si alguna vez nos tocaba desayunar fuera. Más de treinta años preparando y poniendo con cariño los vasitos de zumo en la mesa de la cocina junto al café y la tostada; y ahora resulta que lo he hecho mal, que el zumo de naranja, aunque sea casero no es del todo saludable, porque sobre todo no puede considerarse fruta, al carecer de fibra y excederse en azúcar.

Total, hemos guardado el viejo exprimidor Braun (creo que lleva más de 25 años con nosotros) en uno de los muebles de la cocina, cuando siempre había estado sobre la encimera, cubierto con su tapa para no coger polvo. Ahora ha pasado a la reserva activa. En fin, nunca es tarde para cambiar de hábitos. Y ahora fundamentaré la decisión.

Ya en este blog habíamos llamado la atención sobre la limitación de los zumos de fruta, advirtiendo de la necesidad de no pasarse en la cantidad de zumo en el vaso, es decir, no más de una naranja por barba. Pues ahora nos han convencido de que mejor comernos la fruta entera, que así lleva de todo.

Julio Basulto, por ejemplo, escribe que “el vasito de zumo contiene casi tanto azúcar y casi tantas calorías como un refresco” , porque “para los expertos, los azúcares presentes en el zumo de fruta, aunque sea recién exprimida, se consideran azúcares libres”, sospechosos de estar implicados en patologías crónicas…”

Para colmo, voces tan autorizadas como Aitor Sánchez hablan de lo poco saludable que es abusar de los zumos de frutas, aunque sean hechos en casa. Total, que hemos cambiado nuestras costumbres.  Recuerda que el zumo de fruta es un alimento procesado (aunque mínimamente), y que un zumo de frutas no equivale a una ración de frutas, puesto que es azúcar libre, y el néctar no es saludable.

Ahora, mientras se prepara el café y la tostada con aceite y jamón y se corta el queso fresco, voy pelando la naranja de mesa (naranja especial decimos en Cádiz), la corto en rodajas y la extiendo en el plato. Ése es el primer alimento que ingerimos por la mañana. Da igual exprimir que trocear, pero no es lo mismo desde el punto de vista nutricional, según dicen los entendidos.

Junto a la naranja alternamos con el pomelo por aquello de variar. Incluso a veces hemos puesto una piña en rodajas.