Después de mi tercer libro de cocina, sigo con mi inquietud por las legumbres. Las fesols de Santa Pau son unas alubias pequeñas y delicadas, de sabor exquisito, procedentes de Cataluña. Están amparadas por la Denominación de Origen Protegida correspondiente a la localidad de Santa Pau y algunos municipios vecinos, en tierras de origen volcánico, que han cultivado tradicionalmente las judías. Me las había comprado mi hijo en su último viaje a Cataluña. Las hice con butifarra y gurumelos, exquisitas setas la provincia de Huelva. La butifarra era de Paterna (Cádiz). Las fesols, fusionadas con productos andaluces, riquísimas y muy digestivas.

Ingredientes (4 personas):

300 g de fesols, una butifarra de 400 gramos, 300 g de setas, perejil, sal, aceite de oliva virgen extra y un poco de pimienta (opcional).

Dejar las fesols en remojo la noche anterior (yo utilicé caldo de verduras casero, que luego reciclé utilizándolo en la cocción).

A la mañana siguiente, ponerlas a cocer algo más de una hora a fuego medio. Al principio las asusté con agua fría un par de veces. Eso sí, hay que vigilar que estén cubiertas de caldo.

Dejarlas enfriar en la cacerola y escurrirlas.

Mientras, limpiar (no lavar, simplemente pelarlas y quitarles la tierra), y trocear las setas y reservarlas. Pelar la butifarra y picarla en trozos pequeños.

En una cazuela con poco aceite marcar la butifarra ya desmenuzada y aplastarla. Añadir las setas y seguir salteando durante unos 10 minutos. A continuación colocar los fesols escurridos y mezclar todo, con un poco de perejil picado y la pimienta. Si quedara muy seca la mezcla, se podría añadir un poco de caldo.

Corregir de sal y servir.