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“Deliciosa gastronomía que mejora la salud” dice el subtítulo de la obra (Oberon 2016). Su autor, Miguel Ángel Almodóvar, es periodista científico y gastrónomo, además de sociólogo divulgador del conocimiento científico en torno a la nutrición. Desde 2015 es presidente del Comité Asesor de la Asociación Cocineros y Restauradores de Madrid. El libro -Cocina Simbiótica- es una presentada edición de pastas duras y gran formato con imágenes espectaculares. 

Almodóvar define la llamada dieta simbiótica, un nuevo concepto nutricional que engloba la suma de los llamados alimentos probióticos y prebióticos, ambos fundamentales para la salud de nuestro microbioma, un nuevo órgano que supone la flora intestinal.

Los probióticos sirven para prevenir infecciones gastrointestinales, a través de alimentos, medicamentos y suplementos alimenticios. Los prebióticos suponen ingredientes no digeribles que estimulan el sistema inmunitario y juegan un papel importante en el equilibrio intestinal. El libro Cocina simbiótica cita y analiza los alimentos con estas propiedades para la dieta.

La obra incluye como probióticos al yogur natural, el kéfir, los encurtidos, el kimchi, así como el chocolate negro. Y como prebióticos las alubias blancas, los higos secos, los guisantes secos, las patatas asadas, los garbanzos, las almendras, las lentejas y los pistachos.

En la lista se consideran otros prebióticos como plátanos, nueces, aceitunas, judías verdes, zanahorias, puerros, kiwi, coliflor, manzana y naranjas.

Como podemos ver todos ellos son alimentos fáciles de conseguir y de cocinar en nuestro día a día.

Cocina simbiótica de Miguel Ángel Almodóvar contiene 25 recetas elaboradas por otros tantos chefs prestigiosos. Unas son más fáciles que otras para hacer en casa, según técnicas e ingredientes. Personalmente siempre pienso en una cocina fácil de hacer y de compartir en familia, lejos de tantas innovaciones. 

En fin, el libro apoya y fundamenta un tipo de alimentación sana, dirigida al equilibrio de nuestro intestino, que es nuestro segundo cerebro, y en el que se fraguan sin duda la salud y el bienestar. Al fin y al cabo, somos lo que comemos.