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Pueden ser demandadas por las personas alérgicas a la proteína de la leche de vaca, por los intolerantes a la lactosa, por los veganos o incluso por quienes tienen principios contrarios al maltrato animal. En fin, para ellos se comercializan una amplia gama de productos lácteos sin lactosa. Son sucedáneos de la leche y la mayoría llevan el mismo formato de ésta. La revista OCU Compra Maestra de Abril habla de ellas y de sus marcas.

En su análisis, el artículo deja clara algunas ideas:

NO SON LA LECHE: pues no son equivalentes. Su mayor composición es agua (90%) a la que se le añaden una serie de nutrientes. Estas bebidas variadas existen desde 2009, pues con anterioridad solo podría encontrarse en el mercado las bebidas de soja. Ahora las variedades han aumentado mucho (de arroz, almendra, avellana, avena e incluso coco o quinoa…). Pero no pueden llamarse leche aunque su aspecto lo sugiera, pues lo prohíbe la normativa. Y por eso no lo dice su etiqueta, con excepción de la denominada “leche de almendras”.

SU COMPOSICIÓN: la OCU ha analizado la cantidad de materias primas que dicen llevar. De hecho, tras el agua que es el ingrediente principal, en algunos casos figura el azúcar. Por ejemplo la leche de almendras solo tiene de 2 al 7% de almendras, junto a sal y aditivos. El resto de bebidas cuenta con el ingrediente titular correspondiente en cantidades que van del 6-al 16%, además de sal, azúcar y estabilizantes.

SU ETIQUETADO: aunque hay que cumplir la legislación en las etiquetas, algunas -según OCU- son incorrectas por innecesarias o poco definidas. Incluso algunas de estas bebidas declaran llevan ingredientes autorizados como no azúcares, pero que al final se metabolizan como ellos.  A veces indican ser sustitutos de la leche de vaca declarando que puede contener trazas de alérgenos. Esto es un peligro para el consumidor intolerante.

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INFORMACIÓN NUTRICIONAL: para OCU es muy mejorable. Entre otras cosas, no usan las mismas medidas para informar. Se ha encontrado más calidad nutritiva en las bebidas de soja. En el aporte graso se asemejan mucho a la leche. Y en cuanto a los azúcares, si bien son similares a los que contiene la leche, no es lo mismo por ser añadidas cuando en la leche las tienen de forma natural. Sobre las proteínas, hay que destacar el aporte de las bebidas de soja por ser similar a las de la leche. El resto de bebidas tienen pocas. Por supuesto, todas estas bebidas indican que llevan sal.

SU CALIDAD: salvo en las bebidas de soja, es más interesante comer un puñado de almendras o de avena, que además llevan fibra y no tienen azúcares añadidos. Algunas de estas bebidas llevan el apellido de “ecológico” que las encarece notablemente, pero no suponen una calidad diferenciada por ello.

PRECIO: para cerrar el artículo, indicar que la leche tiene un coste medio inferior al 45% de estas bebidas.

El reportaje de la OCU se completa con un análisis de las marcas de bebidas vegetales que se comercializan hoy en nuestros supermercados, desglosando sus componentes y características, mediante clasificación.

RESUMIENDO: a menos que existan poderosas razones para consumir estas bebidas, no son imprescindibles en nuestra alimentación. Sin embargo, cada día se ven más en los supermercados y el público en general las valora más. Creo que un factor es la comodidad de su consumo. En fin, mejor tener en casa estas materias primas, en su estado original, para tomar en cualquier momento.

 

Fuente: revista OCU Compra Maestra