De diez finalistas han pasado cuatro. Dos mujeres y dos hombres, cada uno en la variedad innovación o cocina tradicional. Hoy ha sido la prueba final, la tercera sesión en la que han cocinado los diez últimos. Desde las doce a la una y media de la tarde hemos catado diez magníficos platos, en el marco de un entorno inigualable como es la Hacienda El Rosalejo, en Villamartín (Cádiz). La sierra de Cádiz tiene oficialmente cocina de autores. Todo ello, gracias a la idea del profesor de cocina Antonio Orozco y del apoyo de la Diputación de Cádiz.

LOS GANADORES: (arduo trabajo fue la selección). En mi memoria, algunos que merecieron estar pero que siguen siendo los mejores. 

COCINA INNOVADORA FEMENINA:
Angélica Rodriguez del Restaurante El Refugio de Benaocaz.

COCINA TRADICIONAL FEMENINA:
Elisabeth Vargas del Restaurante Peña Albarracin de El Bosque.

COCINA INNOVADORA MASCULINO:
Salvi Muñoz Calderon del Restaurante Calderon de Arcos.

COCINA TRADICIONAL MASCULINO:
Sandro Gil Benitz del Mesonero El Tabanco de El Bosque.

Aquí van mis claves del concurso:

La oportunidad de la iniciativa. En la sierra de Cádiz (17 municipios) han empezado a despuntar ciertos cocineros con formación y ciertos establecimientos. Pero aún no se recitan sus nombres. De ahí que haya sido el momento adecuado para la competición. Antonio Orozco, formador de cocineros conoce perfectamente a muchos de ellos y sus posibilidades.

La sede escogida ha sido otra de las buenas ideas. La Hacienda El Rosalejo, una finca histórica, extensa y de gran belleza arquitectónica y paisajística ha sido el mejor escenario para este concurso. Un lugar en el corazón de la sierra de Cádiz que muchos aún desconocíamos y que se ha revelado como joya para acoger eventos como éste.

La calidad: el concurso ha descubierto platos sorprendentes con magníficas técnicas y combinaciones. Lo que demuestra que los productos de la sierra tienen futuro en manos de buenos artesanos culinarios, verdaderos artistas. 

El ambiente: ya que han influido varios factores como las expectativas de los participantes y su gran motivación, así como el apoyo institucional y comercial. Ahora estos chefs tienen nombre y apellidos, y representan un estilo propio de cocinar en la sierra gaditana (tradicional o innovador da igual).

El asociacionismo futuro: estos chefs se han conocido, han puesto ideas en común, saben que cocinan para estos pueblos blancos de Cádiz, y han expresado su deseo de colaborar juntos en eventos gastronómicos. Toda unión profesional trae siempre efectos positivos. Enhorabuena! 

El factor personal: como dije antes, finalistas y ganadores han descubierto un modo de expresión, de comunicación y de representación de su trabajo. Ahora son ellos los protagonistas, junto al nombre de los establecimientos en los que trabajan.

El significado económico: Chef Sierra de Cádiz es un pasito más en el necesario camino por darle a esta comarca el valor que tiene, su potencial agrícola, ganadero y vinícola, combinado con la técnica y la imaginación de los mejores cocineros. La gastronomía y la cultura son dinamizadores del turismo y el empleo sin duda.

Mi experiencia: para mí, con algunas rutas y jornadas gastronómicas como jurado y como visitante a mis espaldas, el concurso Chef Sierra de Cádiz 2018 se ha caracterizado por un gran componente sentimental: creo que todos los que de un modo u otro hemos participado en ella nos hemos sentido cercanos e involucrados con estos buenos hacedores de platos que iban a algo más que a pasar un trámite.

Y mi conclusión: es muy sencilla; que ahora que ya empezamos a conocerlos, es el momento de ir visitándolos poco a poco en sus restaurantes, y de probar sus creaciones. Y también es el momento –tras la degustación- de pedirles que salgan al escenario de la sala para saludar al público.

Con mi mayor felicitación a Antonio Orozco por la iniciativa;  en estos tres días he aprendido mucho de él, como también de David García (el eficaz chef de El Rosalejo), de Tomé Ares (el discreto gerente de la Hacienda) y de Antonio Colsa (académico y notable personaje gastronómico andaluz). Y también mi admiración para Rocío Fernández, (eficiente secretaria de la Asociación de Cocineros Los Borriquetes, Conil) Todos son muy especiales. Y

Mis recuerdos: una placa de azulejo por mi participación, y una CHAQUETILLA DE CHEF con el logo del concurso Chef Sierra y mi nombre en el cuello. Un detalle inolvidable.