Tal vez un viernes con frío no sea el día más adecuado para este acto, pero en la presentación de Los Miércoles, Legumbres, estaban todos los que son, todos los que quiero y aprecio, y también tuve presentes a los que no pudieron estar. Mi familia casi al completo (había bronquitis, neumonías, operaciones….), y mi otra familia gastronómica (de la que me siento muy orgullosa, con la que disfruto como una loca), estuvieron allí. Un honor, junto a algunos seguidores con los que hablo a veces de cocina y de alimentación y por los que siento un gran afecto.

Mi libro estuvo muy bien apadrinado: Ángela Gallego se dirigió al mundo de las legumbres, en una invocación directa y certera a este viejo alimento que conserva a través del tiempo todas sus propiedades. Y Manuel Ruiz Torres recordó los valores históricos y humanos que llevan las legumbres, y que las hace ser la esperanza de otro modo de alimentarnos, siempre válido y vigente.

Tuve orgullo y satisfacción -aunque ambos calificativos suenen muy de serie- por contar con este gran grupo de amigos a los que nos une cocina y gastronomía, de los que aprendí, aprendo y seguiré aprendiendo tantas cosas.

Los miércoles, legumbres ya está en la calle, en las librerías, y en el mercado digital. No es más que una modesta aportación de encimera hacia un proyecto global para mejorar nuestros hábitos alimenticios, pero también para entendernos mejor con la naturaleza y la salud.

Gracias por quienes vinieron de Sevilla y de Jerez, y por el detalle de las flores que hermosearon la sala.

Gracias mil al Ayuntamiento de Cádiz, Casa de Iberoamérica, tan bien representada por Rosario Cantero Manzano. Un lujo haberla tratado.