No todo lo que parece es, y a veces la comida que consumes no es la mejor para ti. Pero, ¿qué pasa si te venden algo “orgánico” que no lo es en realidad?  Esto es un error común de muchos y una forma de la industria alimentaria de hacer dinero fácil, pero se puede evitar si se sabe mirar bien. Cuídate de cosas como las alergias comunes, o los químicos añadidos, para así vivir mejor.

Asegúrate de buscar muy bien lo que realmente quieres, pues hoy en día las compañías saben como engañar a los consumidores para hacer que sus productos parezcan sanos y ecológicos, cuando en realidad no siempre lo son. Es tu labor como cliente y consumidor hacer una buena investigación de los productos que compras antes de pagar por ellos, pues tu salud y nutrición dependen de ello en este caso.

Aquí hay algunas cosas que debes tener en cuenta a la hora de comprar alimentos orgánicos:

Natural vs. Orgánico: uno de los errores más comunes de las personas es la diferencia entre natural y orgánico. El término natural fue inventado por muchas agencias de mercadeo para hacer de los productos algo más atractivo. Ahora, la palabra ha sido aprobada para cierto número de productos que no contienen algunos químicos y colorantes. Lo cierto es que orgánico es muy distinto a natural, y se refiere a la forma de producción, distribución, venta, y sobretodo de contenido nutricional.

100 por ciento orgánico: para tener este tipo de certificación, el producto debe ser libre de todo agregado sintético, además de seguir los mismos estándares federales orgánicos, pero además deben ser verificados para asegurarse de que no haya nada agregado.

Etiqueta nutricional: si aún tienes dudas, lo mejor es que te fijes en la etiqueta nutricional, pues allí encontrarás toda la información que necesitas. Recuerda que el primer ingrediente es el de mayor cantidad, por lo que te interesará ver de que está hecho realmente tu alimento. También encontrarás ingredientes menos notorios, pero igualmente importantes. Ten en cuenta que entre más real sea el alimento, más concreta y pequeña debe ser la etiqueta nutricional, pues no hay nada añadido.

Fechas de caducidad: otra cosa importante en el mundo de los alimentos orgánicos es la fecha de expiración, pues cuando un producto es orgánico suele vencer más rápidamente ya que no tiene conservantes, ni aditivos como la sal, que lo hagan más duradero. Si tienes dudas sobre algo como tus frutas o verduras, fíjate en la etiqueta nutricional pero también en la fecha de caducidad, pues esto te dará algunas pistas sobre lo que tiene o no tu producto, asegurándote si de verdad es orgánico.

Lugar donde se vende: tal vez la forma más sencilla de engañarte es que el producto sea vendido en lugares donde primordialmente se venden productos orgánicos. Algunas veces las compañías pequeñas venden productos que son naturales, pero que no son orgánicos. Averigua muy bien los ingredientes y la información nutricional del producto con el vendedor, y si todavía no estás seguro, entonces míralo de cerca.

Así como eliges que ponerte todos los días, elige bien que consumes todos los días. Desde tus suplementos probioticos, hasta las frutas y verduras de la semana, si vas a comprar orgánico, ten en cuenta estos puntos para realmente asegurar que si estés tomando la decisión adecuado, y no que hayas caído en un engaño común. Poco a poco, la nutrición se mueve hacia lo natural y orgánico, pero es parte de tu salud saber qué es o no realmente sano para ti, y sobretodo que realmente es lo que dice ser.