La prensa del día, 29 de noviembre de 2017, algunos euros (monedas de curso legal), un texto con la narración del acto, varios planos del monasterio antes y después, pliegos con las firmas de los asistentes (la nuestra también), y una estampa de la fundadora, Santa Beatriz de Silva, firmada por la abadesa, fueron los objetos introducidos en un baulito de estética “retro”, que se introdujo en una zanja abierta al efecto junto a la entrada, y que se cubrió de modo “pala”por directivos de la Asociación de Amigos de Santa María. Allí quedo todo, junto al rezo de un Avemaría in situ y de las monjas  en la distancia.

Eran las 12 de la mañana y la lluvia dio una tregua. Tras unas palabras del presidente, Antonio Jiménez, del vicepresidente Antonio Ramos y del Tesorero Manuel de la Rosa, asistíamos contentos al final -parcial, como casi todo en la vida- de una etapa buscada y soñada. En junio de 2011 nació la Asociación de Amigos del Monasterio de Santa María. Su objetivo era conseguir recursos para rehabilitar este centro de clausura fundado en el siglo XVI, permitiendo el regreso de las monjas concepcionistas que tuvieron que abandonarlo por su grave deterioro.

Seis años y un verano después, la Asociación ha logrado poner la primera piedra de la obra, denominada familiarmente “primera fase de la primera fase”, actuando sobre la llamada Casa del Capellán, con una duración de 4 meses. La remodelación permitirá adecuar con respetuosa intervención un “minimonasterio” que realojaría a las monjas, que, de poder continuar la obra en el resto del edificio, se convertirá en una hospedería abierta al mundo.  

Fernando Ríos, arquitecto, y Francisco J. Fernandez Aleu, aparejador, vigilarán como técnicos el cumplimiento de la rehabilitación. Las monjas concepcionistas, con sus 490 años de historia en Cádiz, podrán volver a su casa, y los 132 socios de la Asociación, han conseguido con su buen trabajo y donaciones que esto empiece a ser posible.

El final del acto: copa de moscatel de Chiclana pagado a escote y dulces del obrador hechos y regalados por las monjas. Brindis por la ilusión de una recuperación del Cádiz influyente de los regidores, siglo XVI.

Ninguna entidad pública ha puesto un solo euro para el proyecto, tampoco corporaciones de uno u otro signo ni beneficiarios históricos. Pero las voluntades privadas funcionan. Déficit de valoración patrimonial en Cádiz y falta de empatía con el próximo.