En los últimos días se ha hablado de él más que en sus cientos de años de vida. Más allá de su significado culinario, podría ser un símbolo cultural y estratégico, como para dar nombre a una calle, eso propone el periodista gastronómico gaditano Pepe Monforte. El huevo duro, un elemento procesado involuntariamente por el fuego y la mano del hombre, se deja llevar con su improvisado apellido a un posible nomenclátor. Hoy hablará para Comeencasa. 

¿Se imagina usted en el rótulo de una calle, ya inmortalizado?

Bueno. La verdad es que no sé leer. Cuando me enteré de la noticia acababa de convertirme en un tipo duro una vez más y estaba todavía sumergido en agua caliente. Pero me ha hecho ilusión. Ya sabrá usted que soy la suma de cáscara, yema y clara, pero totalmente cuajados. Ahora me estoy enfriando poco a poco…y así sucesivamente.

Para alguien como yo, tan clásico, eterno comodín en la cocina y en la mesa, y que vive al margen de la alta cocina (y por supuesto de internet), esto le coge fuera de juego.

Tiene usted muchos trienios de trabajo acumulados….

Sí, pero como siempre, yo no me meto en líos. Completo platos con déficit de proteínas (aporto el 10% de la ingesta diaria), doy contenido a ensaladas de verduras, acompaño a pimientos asados, menestras, sopas calientes, incluso aporto espesor a potajes con mi yema, etc., y soy alimento decente para comidas rápidas…. Porque sigo siendo un alimento real como la vida misma. De momento nadie se mete conmigo. Y lo de la calle ni me va ni me viene. Con mi larga duración, promociono la conciliación laboral y culinaria.

El sr. Monforte lo acusa de causar engollipamiento a veces….

Sí, tal vez lleve razón, pero no es mía la culpa. Hay que comer más despacito, siempre lo digo. En mi defensa, recordar que he sido y soy el alimento estrella en las excursiones escolares, y estoy en muchas fiambreras laborales. Porque mantengo intactas mis propiedades tras cuajar yema y clara. Tengo vitaminas A y B12, y solo 155 calorías. Soy bajo en grasas aunque eso sí, tengo colesterol, pero el que no se pega a las arterias, casi inofensivo.  Tengo más beneficios que inconvenientes, y necesito un buen acompañamiento de aceite.

Alguna vez se estropeará usted…

Claro, pero tardo varios días. Me conservo muy bien en la nevera, una semana más o menos, ya frío y sin pelar, simplemente sobre un plato o una bandejita, a 4 grados. Bueno, es importante ponerme aparte para no confundirme con los frescos. También colaboro como solución para aprovechar el huevo que pronto va a caducar. Y soporto muy bien el transporte. No me beso porque no me llego.

¿Qué tal se llevan clara y yema?

En mi formato nunca se juntan, como ocurre en los revueltos, pero se aprecian mucho sin duda, pues ambos se necesitan. A la yema se le acusa de tener colesterol, pero es rica en vitamina A. El huevo completo es la unión de ambos, y su prestigio es innegable.

Los medios le buscan: ¿Piensa dar alguna rueda de prensa?

No estoy por esas cosas. Tengo demasiado trabajo en la cocina y en la nevera. Lo único que puede llamar la atención es que -a diferencia de los crudos- puedo girar como un trompo sin estropearme, a modo de espectáculo. Y también podría decir que mi proteína es de la mejor calidad y no debo faltar en ninguna dieta. Además, me dedico siempre a una sola persona, atención personalizada que se llama eso. Una vez pelado desaparecen los códigos de crianza, origen y fecha. En esta casa suelo ser del 0 y el 1 (ecológicos o de corral), ellos son así. Bueno, también puedo apoyar a las ensaladillas, que es dónde más me gusta estar. 

¿Quiere dar algún consejo o indicación a los lectores?

Pues si, voy a aprovechar: lo mío es cocer lo justo –entre 8-12 minutos y a temperatura de 80-85º. Aconsejo evitar ese contorno verde que sale a veces, controlando el tiempo y la temperatura, aunque ocurre más con los huevos viejos. Los huevos jovencitos consiguen la yema centrada. Y si se enfrían más rápidamente, será más difícil pelarlos.

Por otro lado, para que la yema quede en el centro, hay que darme la vuelta 1-2 veces durante la cocción, burbujeando el agua. Se me puede hacer en el microondas, pero solo cuando voy a ser troceado muy fino, porque entonces pierdo las formas.

Y si me agrieto durante la cocción, aconsejo añadir unas gotas de vinagre o de limón para coagular la clara.

 

Ya lo ven, el huevo duro, un aliado para la buena alimentación, dentro y fuera de casa.