La loable excusa de conocer la gastronomía manufacturada (o sea, los restaurantes), nos está llevando a contemplar otros aspectos turísticos, culturales y empresariales de la zona. Proyectos interesantes que o bien llevan tiempo funcionando o que son de nueva creación. El pasado sábado recorrimos Olvera, su casco histórico, su fábrica de embutidos, sus alegres cafeterías (Torta del Lunes incluida) y su emprendimiento creativo.

Cooperativa La Serrana: un negocio sin web, pero con una magnífica gestión productiva y comercial. La Serrana, fábrica de embutidos de la localidad gaditana de Olvera, es fruto del retorno de unos veinte olvereños emigrados a Holanda, Suiza, Francia y Alemania, que en 1971 fundan esta Cooperativa con una veintena de socios.

Su éxito propició –junto al de otras firmas asociativas- la concesión del premio Arcoiris en 1988, por la floreciente implantación del sistema cooperativo en el tejido industrial local. La Serrana cuenta ahora con 12 socios –ya de la segunda generación- , y da empleo a 30 trabajadores.

Chorizo, butifarra, morcilla variada, chopped, salchichón, jamón cocido, mortadela, caña de lomo, fuet y carne mechada, con las materias primas de cerdo y pavo. Por supuesto hay una línea de ibéricos. El aliño es lo que diferencia, ya que cada fábrica aliña a su manera. La tripa es natural, orgánica. Y la sal empleada es de un solo uso.

El producto sale en cinco camiones diarios para distribución de Cádiz, Sevilla, Málaga, pero también para Palma de Mallorca, Barcelona e Inglaterra.

Hicimos el recorrido en un día de descanso productor –que no vendedor- por salas con amasadoras, cocederos, aliñadoras, con 3 semanas de secadero, a diferentes temperaturas, dónde el moho blanco sobre los embutidos es la mejor señal. Fábrica que afronta la campaña de navidad, la más fuerte en ventas del año (concretamente de agosto a enero).

La materia prima viene de Extremadura y de Cataluña, pero antes hubo matadero en Olvera. Mil cabezas de ganado se preparan cada semana en la Cooperativa La Serrana. Se compra solo lo que se necesita.

La visita finalizó con una degustación, en la que cada uno eligió su producto favorito. Para nosotros fue la carne mechada y la morcilla de hígado. Y en nuestros coches viajaron cajas con un buen surtido olvereño.