La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) ha proclamado el 16 de octubre como el Día Mundial de la Alimentación, por coincidir con el nacimiento de esta entidad (16 de octubre de 1945). La celebración -de carácter internacional- sirve para mostrar la importancia de los problemas relacionados con la falta de alimentos, y para concienciar a todos los pueblos sobre la necesidad de luchar contra el hambre, la malnutrición, la desnutrición y todos los problemas derivados.

El lema de este año es “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural.”, y está centrado en la cuestión migratoria, un grave problema derivado de los conflictos bélicos y la inestabilidad política, pero también del hambre, la pobreza, la falta de recursos, el aumento de los fenómenos ambientales causados por el cambio climático, y de otros problemas similares. La FAO subraya que estos movimientos poblacionales necesitan una acción a escala mundial, refiriéndose solo a los movimientos migratorios dirigidos a países con recursos escasos, no a países desarrollados.

Dado que la agricultura es el medio de subsistencia de las personas que sufren pobreza extrema (en su mayoría), la FAO considera que es necesario mejorar las condiciones de las poblaciones rurales, buscando la permanencia de los jóvenes, creando oportunidades de negocio y puestos de trabajo en cultivos, ganadería, procesado de alimentos, etc. De este modo, se busca desarrollar la seguridad alimentaria y mejorar la protección social, reduciendo además los perjuicios al medio ambiente.

Por ello, es fundamental la inversión en desarrollo rural, pues mejorará las condiciones de vida de las comunidades que acogen a los desplazados, con un crecimiento inclusivo y sostenible.

Será necesario para ello trabajar en colaboración con organismos, empresas, comunidades, etc.

El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación.