En realidad su elaboración es la de las albóndigas, concretamente las llamadas koftas, albóndigas fritas que se cocinan en la India, a base de lentejas autóctonas. Pero le hemos dado el formato de croquetas, y para darle más ligereza, las hemos hecho al horno, con un mínimo de aceite. La receta me la facilitó mi amiga Silvia Muñoz, que regenta un quiosco de especias junto al mercado central de Cádiz, además de ser una excelente cocinera.

Los ingredientes son: 200 g de lentejas pardinas (o lentejas rojas, que son más digestivas), ½ cebolla roja, 1 pimiento verde mediano, 1 zanahoria mediana, 1 calabacín pequeño, 100 g de calabaza roja, pan rallado, 1-2 yemas de huevo, pimienta (opcional) o nuez moscada, sal y un poco de aceite de oliva virgen extra. También es opcional añadirle piñones, pero creo que secan la masa. Con estas cantidades nos saldrán alrededor de dos docenas de croquetas. Creo que el calabacín es quien marca la jugosidad final.

Se remojan en un bol las lentejas durante dos horas, se escurren y se lavan bien, dejando que se sequen un poco.  

Se pela y pica toda la verdura y se introduce en una batidora o robot junto con las lentejas y se mezclan. Quedará como una pasta, que pondremos en bol grande. Se añaden las yemas de huevo, la sal, las especias y el pan rallado (poco) y se continúa mezclando.

Se forman las croquetas, se disponen en una fuente con papel de horno, las pintamos con un poco de aceite y –previo calentado-, se introducen en el horno a 15 minutos a 180º.

El resultado son unas croquetas crujientes por fuera y pastosas por dentro, pero muy digestivas. Se pueden comer frías o calientes, con la salsa deseada. Les va muy bien la salsa tahine, que es la que le pusimos en casa.