La revista OCU compra maestra de este mes, dedica una página firmada por Ana Rincón, investigadora de la EFSA (La Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos) que pide reducir la carga de glutamatos en la dieta de los europeos, un aminoácido natural, que se encuentra incluso en la leche materna. Pero el riesgo se refiere al glutamato sintético que se añade a los alimentos como potenciador de sabor.

Este organismo es una agencia de la Unión Europea (desde 2002), cuyo objetivo es asesorar desde el punto de vista científico e independiente sobre los riesgos que puedan tener los alimentos. Sus informes sirven para documentar al Parlamento Europeo y a los estados miembros para que puedan tomar determinadas decisiones en el ámbito alimentario.

Concretamente Rincón se refiere a los glutamatos (los llamados del E620 al E625), y que son seis elementos que potencian el sabor en la industria alimentaria, muy empleados por ella, y que según OCU, no son imprescindibles.

Pero también es cierto que los glutamatos están presentes en multitud de alimentos frescos, como componente natural, sobre todo en las proteínas pero también en vegetales, de ahí que su empleo como suplemento, al tratarse de algo  “natural” no se haya limitado demasiado.

La UE permite en la actualidad como máximo 10 g de glutamatos por kilo de alimento; pero en los sucedáneos de la sal, sazonadores y condimentos no existe sin embargo este límite. Por ello, la EFSA está sugiriendo una cifra que considera más sensata y segura, que está relacionada con la ingesta por kilo de alimento y peso corporal del individuo. La cifra aconsejada como tope es de 30 mg/ kilo peso corporal y día.

A la pregunta de si consumimos demasiado glutamato, Rincón responde afirmativamente. Al menos eso dicen los informes reales de consumo de alimentos, con datos tomados de la industria. Por ello EFSA subraya que la exposición dietética estimada por los glutamatos puede exceder no solo el nivel seguro sino también las dosis asociadas con efectos adversos en humanos.

El riesgo, según Rincón, se estima que puede darse en individuos de todos los grupos de población, cuando su dieta sea rica en estos aditivos (incluidos bebés, niños y adolescentes con exposición media).

Y en cuanto a los alimentos que más contribuyen al exceso de glutamatos, se refiere a los muy procesados: galletas saladas, platos precocinados (pizzas, rollitos de primavera congelados), sopas y caldos instantáneos, salsas, carnes y productos cárnicos y sazonadores, y condimentos y suplementos alimenticios.

Los riesgos para la salud son diversos; algunas personas, sensibles a la ingesta en una sola comida de alta dosis de glutamato monosódico, pueden sentir dolores de cabeza, entre otros síntomas. Dosis altas también podrían provocar un aumento en la presión arterial y niveles de insulina. Por experimentos con animales, se sabe que en toxicidad aguda no hay indicios de genotoxicidad ni de carcinogenicidad, ni efectos adversos en la salud.

El consejo, el mismo de siempre: una dieta variada.

http://www.lavanguardia.com/comer/materia-prima/20170905/431047900626/como-de-danino-puede-ser-el-glutamato-monosodico-sintetico-para-nuestro-organismo.html