Una de nuestras mayores intimidades, junto al dormitorio y al baño. No me gusta que nadie de fuera de casa vea el interior de mi frigorífico, pienso que hará severas críticas: que encontrará alguna cosa mal puesta, fuera de su sitio, tal vez a punto de estropearse…. en fin, que el interior de las neveras son un tabú en el hogar, por la dificultad de guardar correctamente los alimentos. Pero sobre todo, estéticas aparte, las neveras son las mayores culpables del despilfarro y de la desorganización culinaria.

He decidido escribir sobre este tema tras el artículo de la sabia bloguera y escritora Cristina Galiano, que además, hace muchos años (en 2001) habló del asunto de la conservación de los alimentos, en sus distintas fases, incluyendo la congelación o la mera refrigeración, desde el alimento fresco a lo por congelar o congelado.

Recuerdo un reportaje en televisión sobre una de esas dietas milagro; las cámaras entraron en casa de los seguidores de estas insensatos regímenes de adelgazamiento, haciéndoles mostrar sus neveras. Horror: en su interior apenas un par de filetes y una manzana. Y yo pensando ¿ni una sola fiambrera con comida preparada en casa?. Evidentemente, allí no se comía bien, y apenas se cocinaba.

Pero luego veo mi nevera….casi siempre atestada de alimentos. Arriba con los quesos (fresco y curado) que tomamos en casa habitualmente, junto a algunas botellas de cerveza (que todo es necesario). Más abajo empiezan las fiambreras o recipientes con la comida del día siguiente, (guisos o sopas o potajes). Sigo bajando y empiezan las verduras (coliflores, tomates maduros, brócolis, naranjas de zumo, etc.) que no me caben en el verdulero propiamente dicho, que está hasta la bola, junto a un recipiente cerrado para la descongelación lenta. Y en medio, lo que se llama fresh box, un compartimento cerrado, que contiene jamón picado, bacalao, etc., envasados al vacío. Es que en mi casa eso sí, la cocina no para y necesita materias primas, o lo que se llama fondo de nevera.

Digo todo esto porque Cristina Galiano declara no haber encontrado nunca una nevera con todos los alimentos correctamente colocados. Y seguro que tiene razón. Pero es que el no saber guardar, conservar ni congelar alimentos supone que se nos estropeen –frescos o cocinados- antes de la cuenta, y esto es una pena. (El Ministerio de Agricultura, Al. y M.A. dice que tiramos a la basura anualmente 7,7 millones de toneladas de alimentos aptos para consumir, y los hogares son los más culpables, y más aún los hogares unipersonales).

Es cierto que sabemos poco sobre técnicas de manipulación de alimentos que compramos, por no hablar de su conservación en estas temperaturas estivales, tarea muy difícil.

También creo que los electrodomésticos a veces no responden a las necesidades básicas de un hogar; yo echo de menos más espacio para verduras. Una coliflor ocupa bastante en bruto, sin pelar, que además es como mejor se conserva….total, que tras un día de compra, mi nevera tiene overbooking….

Por cierto, Galiano hace algunas indicaciones interesantes sobre neveras-frigoríficos:

  • No es lo mismo una nevera básica que un combi (la primera solo para conservación de frescos, caseros o envasados, de 2-4º C.
  • Los congeladores son solo congeladores (arcones o armarios), para congelar durante varios meses, frescos o cocinados, a -24º C, antes llamados 4 Estrellas.
  • Pero si nuestro congelador o combi se queda en -18ºC, no es un verdadero congelador, sino un conservador, y solo sirven para conservar meses lo ya congelado. Lo fresco que se introduzca congelará, pero lentamente.
  • Hay diferencia entre un aparato convencional y uno no frost, y éste no forman nunca escarcha y no necesitará nunca un desescarchado, además de tener siempre una temperatura constante.
  • En cualquier caso, una nevera clásica, tendrá diferentes temperaturas en sus distintos pisos. De ahí, el colocar en los estantes más fríos los alimentos más perecederos.
  • No olvidar que las frutas, incluso las de invierno, conservan mejor sus propiedades en la nevera.

Pero indica también Galiano que el cajón de la verdura debe contener productos protegidos (verduras u hortalizas), para evitar su deterioro por el frío directo, además, sudarán, se mojarán y se estropearán.

Los quesos curados también deben permanecer en la nevera, sacándolos un poco antes para tomarlos a temperatura ambiente. Incluso debe guardarse en frío alimentos como ajos secos, patatas y cebollas secas, para lo que existen unas bolsitas especiales.

Un cajón verdulero bien organizado apenas se ensuciará (en mi casa esto no ocurre, tengo que limpiarlo constantemente….). Todo ello, sin perjucio de mantener nuestra nevera limpia y reluciente, pues su higiene es la de los alimentos que vamos a consumir.

A mí me ha servido este artículo para mejorar el modo de conservación en el interior de mi nevera. Confieso que hay veces que se me deteriora algún pimiento de freír o alguna zanahoria, y eso no está bien. Las prisas me traicionan.

 

NOTA: la imagen corresponde a una exposición callejera en Sevilla sobre las neveras, llamada  «Monstruos devoradores de energía», organizada en 2010.