IMG_2815Esta mañana he asistido al primer día de seminario sobre el espacio gaditano Arbolí-Plaza de las Flores, una manzana hoy ya reordenada, pero cuyos interiores acogieron durante más de dos siglos usos culturales y sociales de marcado carácter cosmopolita, acorde con el pulso de la ciudad de Cádiz (1761-1960).

He podido disfrutar de dos ponencias, Cristina Díez sobre “El Coliseo de Ópera italiana de Cádiz 1761-1778”; y a continuación al doctor Juan Antonio Vila Martínez con el título “De Casino francés denominado de La Camorra a Depósito hidrográfico de la Marina”. Actuó como introductor el coordinador del seminario, el doctor en Historia Jesús Romero González, especialista en el siglo XIX y XX.

Jesús Romero explicó la atribución a Cádiz como ciudad más antigua de Occidente, a su densidad histórica a lo largo de más de 3.000 años, en los que nunca estuvo deshabitada. Hay material para historiadores y arqueólogos. Con la manzana Arbolí-Las Flores, acaba de descubrirse un intenso espacio cultural, que acogió desde el siglo XVIII ópera, ocio, negocios, asociacionismo político, relaciones internacionales, teatro y carnaval. Un siglo floreciente, abierto y cosmopolita, cuya riqueza permitía estar a la altura de lo más avanzado de Europa. La manzana conserva uno de sus edificios más emblemáticos –La Casa de la Camorra- hasta 1960.

IMG_2816Cristina Díez es musicóloga, y su ponencia giró sobre el Coliseo de Ópera Italiana que existió en la manzana, con entrada por la calle Arbolí, entonces calle Enladrillador. En la ciudad surge entonces la burguesía como nueva clase social, formada en gran parte por extranjeros censados en la ciudad. Alegría, lujo, ostentación y cultura, a través de diversas manifestaciones artísticas, que incluía el gusto por la música. Era ciudad especial y acogedora, cosmopolita en el uso de las modas, y con una gran oferta de ocio. Contó con el espacio de ópera de más éxito en Europa.

La ópera italiana se circunscribía en España a ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. Pero en 1713 se instala en Cádiz una compañía de cómicos italianos. Ya en Madrid se había consolidado la ópera, con la llegada del gran Farinelli, construyéndose un nuevo teatro. Las compañías italianas recorren el país como grupos itinerantes a veces y otras con carácter fijo, siempre en ciudades de buen nivel económico.

En 1739, se dan las primeras tentativas para construir un teatro de la ópera en Cádiz, alquilándose una casa en la calle San José en 1739. Entonces las compañías de teatro debían donar parte de su recaudación al Hospital de San Juan de Dios. No se sabe con seguridad si se construyó o no este recinto musical. Por entonces había una Casa de Comedias.

Sin embargo, hubo acontecimientos que no favorecieron este proyecto como la muerte de Fernando VI, con época de luto, o el reinado de Carlos III (1759) que no apoya la ópera. En 1766, el Conde de Aranda realiza reformas legales del sector escénico como elemento educacional. Se supone que no se construyó el teatro hasta 1761, hay pocas noticias de 1739 a 1762. Los libretos encontrados aportan información.

Hubo espectáculos de ópera en otras ciudades como Sevilla, Granada, Barcelona, Valencia y Valladolid. Pero Cádiz se caracterizó por la gran regularidad de sus espectáculos, con 4-5 representaciones semanales. Solo Madrid y Cádiz tenían instalaciones permanentes para ello.

En 1773 el Teatro de la Ópera se declara en quiebra por la pésima gestión y el mal estado de sus instalaciones. Sin embargo, el espacio tenía un gran éxito de público, con 58 palcos (50% ocupado cada noche), y gracias además a otras fuentes de ingresos. Mantenía una gran plantilla de trabajadores (22 músicos en 1768). A finales del siglo XVIII el espacio se cierra y se dedica a otros usos.

El Conde de Floridablanca prohíbe las representaciones (1777) por causas económicas y políticas; por ello, las compañías regresan a sus ciudades de origen.

El Coliseo de Cádiz representaba ópera y otros espectáculos. En 1763 acogía bailes públicos y celebraciones, con entradas de altos precios para un espectáculo elitista, que antes se daban en la Casa de Comedias. Se vendían alrededor de 1.300 entradas, proporcionando muchos beneficios. Al prohibir las óperas en 1777, se dan otros espectáculos como compañías de volatines (acróbatas).

La ópera de Cádiz fue pionera en estrenos, algunos de ellos mundiales. Los libretos se elaboraban en castellano y otros idiomas. Eran muy completos en información: actores, escenógrafos, músicos, etc., y se imprimían en pequeño formato, en la calle San Francisco. La mayoría han ido apareciendo en el extranjero.

Las compañías llevaban sección de baile propio. Se estrenaban 7 óperas al año (En Barcelona 6). En 1763 la prensa habla de los festejos y bailes de máscaras y de algunos estrenos en Cádiz y en España. Las óperas gozaban de gran prestigio allá por 1764, Cádiz figura además en los folletos de ópera de ciudades europeas, con cantantes internacionales, como Ruggiero y con música inédita. Se cierra el Coliseo pero siguió hasta 1779 con espectáculos de carnaval, nuevos cantantes y distintos dramas, con los Marana como empresarios, que luego tienen que liquidar el negocio en 1780. Gluck, famoso autor de ópera, estrenó como primicia en Cádiz.

Para entonces, se habían clausurado en Cádiz el Coliseo, el Teatro Francés y el Teatro Español. En 18 años se representaron 45 óperas, serias y también bufas, lo que es un signo de modernidad, con más de 70 cantantes y más de 70 bailarinas.

El Teatro de la Ópera de Cádiz fue un edificio único para la época, propio del esplendor del siglo XVIII. En el siglo XIX vuelven las compañías italianas.