La Divina puertaAntonio Galindo, gerente del bar-restaurante La Divina, está siendo profeta en su tierra bosqueña. Próximo a cumplir cuatro años, el establecimiento suena como referencia por buena, moderna y creativa gastronomía en la zona. En marzo pasado se llevó el primer premio en la ruta de la tapa y los vinos, con “Huevos camperos con crema de patatas, espaguetis de vegetales, alcachofas y jamón ibérico…”

Galindo conoce su pueblo, sus historias, sus proyectos y sus dificultades, y tiene claro cuáles son las oportunidades que se les ofrecen a los emprendedores. Está apostando por una cocina moderna y seria, vestida por una decoración divertida y acogedora.

Ayer sábado almorzamos allí con nuestros amigos blogueros de Cádiz, y ahora también de Málaga, en una visita a El Bosque organizada por Lola López, del blog La Fritada. Fue un menú cerrado para casi veinte comensales, que salimos muy satisfechos.

La Divina menú1Es nuestra segunda visita al local, si bien a Antonio Galindo me lo encuentro en algunos eventos gastronómicos celebrados en la comarca, cuya organización viene a demostrar que la sierra de Cádiz se mueve. El joven hostelero gusta de contar historias de El Bosque al visitante, relacionadas por ejemplo con la industria de la chacina, una potente referencia en el pasado.

Pero hablemos de lo que comimos en La Divina, en un menú concertado de platos al centro, que contó con el maridaje de dos representativos vinos de la provincia: blanco Fabio Montano, uva moscatel, de Bodegas Rivero (Prado del Rey), que dio seriedad tras la cerveza de bienvenida, y a continuación el vino Petitta, 100% petit verdot, de Bodegas Viña Santa María de los Reyes, de Algodonales, vino que convenció con la segunda parte del menú.

La Divina menú2Huevos camperos a baja temperatura con espaguetis de verdura, crema de patatas y jamón ibérico.

Caballa a baja temperatura con piriñaca de alcaparras y pepinillos.

Arroz con pollo de campo al horno de leña, mini huevos y verduritas.

Canelón de rabo de toro con bechamel de foie.

Solomillo salteado al vino con cama de papas aliñás y verduritas al horno de leña.

Dos postres a elegir: chocolate al cubo o panacotta de vainilla con manzana ácida y helado de leche merengada.

Creo que de todos los platos –magníficos por cierto- se llevó la palma el plato de caballa a baja temperatura y al vacío, con piriñaca, tomate y alcaparra.

Un lugar agradable, en donde conviven la gastronomía tradicional con los nuevos aires, está propiciando que se relacione El Bosque con La Divina a la hora de comer algo distinto.